Abdul El-Sayed derrotó a la representante Haley Stevens en la primaria demócrata para el Senado federal por el estado de Míchigan, consolidando el ala más radical del partido en una contienda que el propio presidente Donald Trump siguió de cerca.
El martes, Trump aprovechó un discurso en el Red Rock Resort de Las Vegas para atacar al nuevo nominado. «Las encuestas volvieron a equivocarse anoche cuando pensaban que sería una victoria aplastante», dijo el presidente, según recoge Washington Examiner. Trump señaló que el margen de victoria de El-Sayed fue «significativamente más ajustado» de lo que proyectaban los sondeos.
El presidente repitió su línea de ataque de que El-Sayed «odia a los judíos» y «odia a Israel», afirmaciones que ya había formulado con anterioridad. «Este tipo odia a los judíos. Alguien dijo: 'Oh, eso es un poco fuerte.' No, los odia», declaró Trump ante la multitud. Al cierre de su discurso añadió: «Cuando veo a Abdul, está lleno de mierda».
Trump también argumentó que el partido republicano se desempeña mejor electoralmente frente a candidatos a los que calificó de «comunistas». «Las encuestas dicen que nos va mejor contra los comunistas», afirmó, y presentó a El-Sayed como símbolo de la dirección del Partido Demócrata.
La victoria de El-Sayed no es el único frente abierto para los demócratas. En Texas, James Talarico —quien derrotó a la representante Jasmine Crockett en la primaria del Senado con un 52,4 % frente al 46,2 %— enfrenta ahora al republicano Ken Paxton en las elecciones generales. Crockett, todavía visiblemente distante de su exrival, dijo a NBC News que no se convencerá de que Texas es competitivo hasta que vea dinero real moviéndose. «Cuando miro el dinero, si los republicanos empiezan a gastar en Texas, entonces me convenceré», declaró. Señaló que ni el NRSC ni el DSCC están invirtiendo en esa carrera, lo que a su juicio indica que los internos de ambos partidos apuntan en la misma dirección.
La fuente del New York Post recuerda que los demócratas necesitan voltear cuatro escaños para recuperar el control del Senado, y que la carrera de Texas podría ser crítica para ese equilibrio de poder.
En ese mismo clima, la cervecería Minocqua Brewing Company de Wisconsin —que previamente prometió cerveza gratis «el día» en que muera Trump y descuentos del 50 % ante el fallecimiento del senador Mitch McConnell— anunció una nueva cerveza de temporada llamada «Antifa Octoberfist». La empresa justificó el lanzamiento argumentando que «otro miembro con carnet de ANTIFA» había ganado la primaria demócrata en Míchigan, en referencia a El-Sayed.
La lectura de Ágora Capital es directa: el avance de candidatos de perfil radical en primarias demócratas no es un accidente; es el resultado de una estructura de incentivos donde el activismo organizado pesa más que el elector mediano. Para los mercados y la inversión, la señal relevante no es el ruido retórico de campaña, sino la dirección regulatoria y fiscal que representan estas candidaturas. Capital busca reglas claras, y las plataformas que estos candidatos han defendido —mayor gasto público, mayor presión impositiva— apuntan en sentido contrario. El mercado ya tomará nota cuando los números de octubre empiecen a moverse.


