Tres grandes incendios ardían simultáneamente cerca o dentro de los límites de Spokane, Washington, en la noche del sábado 1 de agosto de 2026. El experto en clima Daniel Swain describió la situación en LinkedIn como «un desastre mayor de incendios forestales en curso» tras detectar un «cambio de viento peligroso visible en imágenes de radar». Los tres focos ya habían provocado «pérdidas estructurales importantes y evacuaciones caóticas y en expansión», según sus propias palabras.
El más destructivo es el Old Trails Fire, que creció hasta las 3,000 acres, dañó estructuras y obligó a residentes a abandonar sus hogares en la llamada interfaz urbano-forestal (WUI, por sus siglas en inglés). El Departamento de Recursos Naturales del estado de Washington (DNR) lo calificó como «particularmente peligroso».
El gobernador Bob Ferguson declaró emergencia estatal y emitió una prohibición de quemas en todo el territorio. En redes sociales atribuyó la crisis a «sequía récord y vientos fuertes». El Monitor de Sequía de EE.UU. confirma que la parte oriental del estado lleva varias semanas en condiciones de sequía moderada a extrema, con 1.8 millones de residentes afectados.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió que, aunque los vientos del domingo serían algo más débiles —ráfagas de 15 a 20 mph por la tarde y hasta 30 mph por la noche en los pasos de las Cascadas—, las condiciones cálidas y secas se mantendrán al menos hasta el martes o miércoles. No se prevé lluvia aprovechable: «Dada la corriente norte-noroeste del lunes, nuevas rondas de humo impactarán la región, incluyendo humo proveniente de Columbia Británica», precisó el NWS.
La calidad del aire se deterioró en toda la región. El NWS emitió Alertas de Calidad del Aire para los condados de Asotin, Chelan, Douglas, Ferry, Okanogan, Pend Oreille y Stevens, así como para Grant, Lincoln y Spokane, debido a niveles de PM2.5 que pueden alcanzar rangos «insalubres» por humo de incendios en Washington, Oregón y Columbia Británica. Las autoridades recomiendan limitar la exposición al exterior y evitar actividad física al aire libre.
La interfaz urbano-forestal es el nudo del problema estructural. El Servicio Forestal de Colorado State define la WUI como «el área donde estructuras y desarrollos humanos se encuentran o se mezclan con vegetación silvestre». Décadas de expansión residencial hacia tierras forestales históricamente propensas al fuego han multiplicado la exposición de viviendas y negocios.
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Lo que ocurre en Spokane no es solo una emergencia meteorológica: es la factura de años de gestión forestal deficiente y de políticas de uso del suelo que permitieron —y en algunos casos subsidiaron— la construcción en zonas de alto riesgo. Cuando el Estado expande el perímetro de su responsabilidad sin los recursos ni la planificación para sostenerlo, son los contribuyentes y los propietarios quienes pagan el costo. La pregunta que nadie en Sacramento ni en Olympia quiere responder es cuánto de ese riesgo fue creado por regulación, no por el clima.


