Tigo arrancó una nueva etapa en Colombia tras la integración con Movistar y anunció un plan de inversión de $8,5 billones para los próximos cuatro años. A ese monto se suman los $4,5 billones destinados a adquisiciones, con lo que Millicom acumula una apuesta de más de $13 billones en el país.
La compañía, controlada por Millicom, dijo que la transición de marca comenzará con la campaña «Movistar ahora es Tigo» y que espera завершarla en noviembre. Carlos Blanco, presidente de Tigo, explicó que desde abril las dos operaciones trabajan con un equipo directivo integrado y que la unificación se hará de forma progresiva.
El plan apunta a expandir la cobertura móvil, acelerar el despliegue de 5G y fortalecer la infraestructura de fibra óptica, transmisión de datos, centros de datos y plataformas de atención al cliente. En redes móviles, Tigo prevé cuadruplicar su huella 5G y pasar de 128 a más de 330 municipios con esa tecnología, mientras instalará 1.100 estaciones nuevas.
La meta operativa es llegar a alrededor de 11.500 estaciones y una cobertura cercana al 85% de la población colombiana. La empresa aseguró además que espera brindar servicio a unas 500.000 personas y mejorar la experiencia de más de tres millones de habitantes en zonas con cobertura limitada.
Blanco dijo que los usuarios de Movistar conservarán sus contratos, tarifas y tarjetas SIM durante la transición. También afirmó que toda la integración se realiza internamente, en el back office, para que no haya interrupciones para clientes naturales, empresas ni entidades del Gobierno.
La empresa informó que la consolidación corporativa requirió cerca de $4,5 billones y que las cuentas consolidadas comenzaron en el segundo trimestre, cuando se facturaron US$816 millones. Según Blanco, si esa cifra se multiplica por cuatro, la operación tendría ingresos anuales aproximados de $12 billones.
Tigo también señaló que habrá planes de retiro voluntario por las funciones duplicadas que deja este tipo de integración, proceso que coordina con el Ministerio del Trabajo. Además, trabaja en asimilar Unired, la sociedad que administraba la red compartida cuando Movistar y Tigo eran competidoras.
La jugada es clara: Millicom busca tamaño, eficiencia y una plataforma más robusta para competir en un mercado que ya concentra casi 38 millones de usuarios, según La República. En un negocio de capital intensivo, la escala importa. Pero también importa que la promesa de modernización no termine convertida en más burocracia interna, menor competencia efectiva o costos que, al final, paga el usuario.
Si la integración sale bien, el beneficio será directo para la inversión privada, la cobertura rural y la productividad digital. Si tropieza, el costo se sentirá en un servicio menos ágil y en un mercado donde la concentración siempre exige vigilancia. El mercado ya votó: ahora toca demostrar que la escala sí se traduce en mejor conectividad y no solo en más tamaño corporativo.



