El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este martes sanciones contra más de 50 personas, entidades y buques vinculados a lo que calificó como una red de transporte marítimo «ilícito» y de evasión de sanciones. La medida apunta directamente a desarticular la infraestructura financiera que sostiene al régimen iraní.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) identificó como objetivo central la «red de Mohamad Hosein Shamjani», a la que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió como «uno de los motores más rentables del régimen iraní». Según el comunicado oficial, la acción busca «desarticular y debilitar» esa red y «redoblar la presión económica» sobre Teherán en el contexto de lo que Washington denominó «la reanudación de sus ataques desestabilizadores en el estrecho de Ormuz».
Entre los individuos designados figuran Hoseín Qorbani Zahed y Mohamad Reza Rahbar Madani, quienes ofrecían servicios de cambio de divisas y operaban a través de sociedades ficticias. También fue sancionado Ali Rajbarmadani, de doble nacionalidad iraní y rusa, considerado uno de los socios comerciales más cercanos de Shamjani.
En el plano corporativo, la OFAC apuntó a Sea Lead Shipping PTE. Ltd., con sede en Singapur, y a sus filiales en Dubái, las Islas Marshall y la India. El Tesoro las calificó de «claves» en el transporte marítimo en contenedores dentro de la red, por gestionar y operar una flota que mueve mercancías a escala global.
Con estas designaciones, el total de personas, entidades y buques que operan bajo la sombra de la red Shamjani supera los 200. Todos los bienes de los designados que se encuentren en territorio estadounidense o bajo control de personas de esa nacionalidad quedan bloqueados y deben notificarse a la OFAC. Salvo autorización expresa, también quedan prohibidas las transacciones que impliquen esos activos.
Bessent resumió el objetivo en términos directos: «El Departamento del Tesoro está desmantelando la infraestructura financiera que permite al régimen seguir amenazando la seguridad nacional de Estados Unidos y el transporte marítimo mundial».
Desde la perspectiva de Ágora Capital, la medida ilustra con precisión cómo la presión financiera puede ser un instrumento más quirúrgico que el conflicto abierto. Al cortar el flujo de divisas y bloquear los nodos logísticos, Washington ataca la caja del régimen sin disparar un solo proyectil. El mercado de fletes y los operadores que aún mantienen exposición indirecta a estas redes tienen una señal clara: el costo de hacer negocios con Teherán acaba de subir de nuevo. Capital busca reglas claras, y el estrecho de Ormuz no las ofrece.


