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Temporal en Chile deja el norte agrícola embarrado y recarga embalses al 29% de capacidad

El sistema frontal inundó parrones pisqueros y cortó caminos en Coquimbo, pero duplicó las reservas hídricas de la región más seca del país. El agro chileno suma daños de infraestructura cuya reparación podría costar millones de dólares.
Imagen ilustrativa
domingo 26 de julio de 2026

El río Elqui arrastró lechugas y limones hasta la playa de La Serena. La imagen resume la paradoja del último temporal que golpeó a Chile: el mismo sistema frontal que alivió una sequía histórica dejó campos inundados, canales destruidos y productores pisqueros sin acceso a sus predios.

El norte pagó el precio más alto

La Región de Coquimbo concentró los peores daños. Según Claudio Escobar, gerente general de la Cooperativa Pisquera Capel, más de un centenar de cooperados sufrieron inundaciones de parrones y daños en sistemas de riego. «No hemos podido acceder a todos nuestros cooperados, porque no se puede llegar a los predios», señaló Escobar. La cooperativa agrupa a un millar de productores de uva.

Francisco Munizaga, presidente de la Asociación de Productores de Pisco, reconoció que el temporal «le pegó fuerte», con «campos inundados y parras que se las llevó el río». La norma de denominación de origen obliga a que la uva pisquera nazca en los valles de Alto del Carmen, Elqui, Limarí y Choapa, donde se distribuyen más de 6.000 hectáreas de parras.

Con todo, los dirigentes gremiales coinciden en que la vid pisquera aún está en latencia, sin hojas ni brotes, por lo que la lluvia no generó daños más profundos en el cultivo mismo. El problema real es la infraestructura: canales, ductos, embalses, carreteras y puentes. «En septiembre, las parras van a brotar y si no tenemos un sistema de regadío reparado, no se va a poder regar», advirtió Munizaga.

Víctor Catán, presidente de Fedefruta, resumió la situación: «La problemática es logística. Por cortes de caminos, no se puede sacar la fruta de los campos».

El agua que el norte necesitaba

Al mismo tiempo, el temporal entregó un activo que la región no tenía: agua almacenada. El volumen en embalses de Coquimbo pasó de 146 millones de metros cúbicos —10,8% de capacidad— a cerca de 390 millones de m³, equivalente al 29%, al 22 de julio. Más que duplicó la disponibilidad.

Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), proyectó que las reservas durarán tres o cuatro años, que los rendimientos de pozos profundos mejorarán y que la nieve acumulada asegura el riego de la temporada 2026-2027.

El sur, en mejor posición

Desde la Región de Valparaíso al sur, las lluvias fueron recibidas con beneplácito. Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, calificó las precipitaciones como «una noticia favorable para la fruticultura tras el prolongado periodo de sequía». Los daños en esa zona se limitaron a techos volados e invernaderos rotos por el viento.

El telón de fondo es la cereza, principal especie de exportación chilena. La fuente consultada señala que Chile exportó US$ 8.540 millones en fruta en la temporada más reciente reportada, con las cerezas representando US$ 2.820 millones según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) —aunque la misma fuente menciona en otro pasaje una cifra de «US$ 3.000 millones» para el rubro, sin que sea posible conciliar ambas cifras con los datos disponibles—. El sector arrastra dos temporadas de sobreoferta y bajos precios con pérdidas severas.

La lectura del mercado

El temporal desnudó lo que los productores ya saben: la infraestructura de riego chilena opera con márgenes de resiliencia estrechos. Cuando un sistema frontal duplica las reservas hídricas en días, pero simultáneamente inutiliza los canales que distribuyen esa agua, el problema no es climático sino de inversión acumulada postergada.

Capital busca reglas claras, y también canales que funcionen. La recuperación del agro del norte depende ahora menos de la lluvia que de la velocidad con que el sector público y privado reparen la infraestructura antes de que broten las parras en septiembre.

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