Un recorrido entre la Terminal de Transportes Salitre y Suba Santa Rita se convirtió en el centro de una polémica en redes sociales luego de que una pasajera denunciara un presunto cobro de 100.000 pesos por parte del conductor del taxi.
El caso quedó registrado en un video difundido en TikTok. En la grabación, la mujer le solicita al taxista el tarjetón oficial de precios y cuestiona el monto exigido: «¿Me puedes mostrar la tarjeta de precios?… 100 mil pesos es demasiado», se escucha decir a la pasajera. Según su relato, en trayectos similares anteriores había pagado una suma considerablemente menor.
Cómo funciona la tarifa en Bogotá
La reglamentación distrital establece que los taxis convencionales deben operar con taxímetro, dispositivo que calcula el valor del servicio según la distancia recorrida y el tiempo de detención del vehículo. El cobro debe ajustarse a las tarifas oficiales vigentes, y el conductor está obligado a poner a disposición del pasajero el tarjetón de tarifas para que este pueda verificar los valores autorizados.
La tarifa, en consecuencia, no puede ser fijada de manera libre por el conductor. Aunque factores como distancia, tiempo de espera y recargos autorizados pueden incidir en el valor final, el marco tarifario lo determina el Distrito, no el criterio unilateral de quien presta el servicio.
Qué hacer ante un cobro irregular
Las autoridades recomiendan que los usuarios registren, antes o durante el viaje, datos como la placa del vehículo, la identificación del conductor y la tarjeta de operación. Ante una posible irregularidad, fotografías, videos y cualquier soporte documental fortalecen la denuncia.
Las quejas pueden presentarse ante la Secretaría Distrital de Movilidad a través de la Línea 195 o la plataforma Bogotá te Escucha. Ambos canales permiten reportar situaciones contrarias a las normas del servicio público de transporte individual.
Lectura de Ágora Capital
El episodio ilustra una falla de supervisión que el aparato distrital no ha logrado cerrar: la brecha entre la norma escrita y su aplicación en la calle. Cuando el Estado regula sin fiscalizar, el usuario queda solo frente al abuso; la carga de la prueba recae sobre el pasajero, no sobre quien incumple.
El libre mercado no es enemigo de la transparencia tarifaria; al contrario, la competencia real —plataformas digitales de transporte incluidas— ha demostrado ser más eficaz que la burocracia para alinear precio y servicio. Mientras Bogotá siga protegiendo rentas de un gremio con escasa rendición de cuentas, videos como este seguirán siendo la única herramienta de control que tiene el ciudadano.


