El sistema frontal que azotó a Chile dejó una factura preliminar de entre US$ 20 millones y US$ 25 millones en pérdidas para el comercio minorista al cuarto día de la emergencia, según estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio (CNC). El gremio analizó 31 comunas de nueve regiones, que reúnen a más de 30.500 empresas del retail, y advirtió que el número final será mayor porque el fenómeno climático continuaba activo al momento del cálculo.
En un escenario base, las pérdidas en las comunas más golpeadas superan los US$ 14,3 millones; en un escenario de mayor intensidad, el monto se acerca a US$ 19 millones. La Región de Coquimbo concentra cerca de dos tercios del daño estimado, con pérdidas de entre US$ 9,9 millones y US$ 12,1 millones. Las comunas de Coquimbo, La Serena y Ovalle encabezan el impacto a escala local.
Un agravante: el temporal coincidió parcialmente con un fin de semana, período de mayor actividad y ventas para el comercio minorista.
El daño no se distribuyó de manera uniforme. Las grandes cadenas sostuvieron operaciones gracias a su infraestructura de respaldo y planes de continuidad. El impacto se concentró en almacenes, panaderías, restaurantes, cafeterías, farmacias independientes y peluquerías, muchos de los cuales sufrieron inundaciones o quedaron sin suministro eléctrico. Para esos establecimientos, la interrupción energética prolongada implicó pérdida de productos perecibles, daños en equipos de refrigeración e imposibilidad de procesar pagos electrónicos.
En turismo, la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (Achila) confirmó la suspensión de vuelos desde y hacia La Serena por las condiciones de la pista. Por su parte, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), citando estimaciones de terceros, señaló que los daños de las lluvias al sector agropecuario podrían llegar a US$ 200 millones.
Frente al cuadro de emergencia, la CNC solicitó al Ejecutivo un plan extraordinario de apoyo. En materia tributaria, pide la condonación o suspensión temporal de intereses y multas por retrasos en el pago del IVA y los Pagos Provisionales Mensuales (PPM), más un mecanismo para reconocer como merma los productos deteriorados. En el frente financiero, propone líneas de crédito blando para reponer mercadería, equipamiento e infraestructura, además de instrumentos para que las pymes inviertan en respaldo energético —generadores o soluciones solares con almacenamiento—.
La petición central apunta al empleo. «Las pymes necesitan liquidez para mantener el empleo, no solo recursos para reconstruir», señaló la CNC, que propone un subsidio extraordinario para financiar cotizaciones previsionales durante dos meses. «Es una medida simple, focalizada y mucho más eficiente que enfrentar despidos masivos o financiar posteriormente el desempleo», agregó el gremio.
Los números son elocuentes sobre quién absorbe el verdadero costo de una emergencia climática: no las grandes cadenas, que tienen planes de continuidad y músculo financiero, sino el almacén de barrio, la panadería familiar y la farmacia independiente. Capital busca reglas claras, pero también certeza de que el aparato estatal puede responder con agilidad cuando el mercado queda paralizado por causas de fuerza mayor. La solicitud de la CNC —crédito blando, alivio tributario transitorio y subsidio a cotizaciones— apunta exactamente en esa dirección: preservar la capacidad productiva instalada en lugar de financiar después el desempleo. El Gobierno tiene la palabra.


