El Senado de Estados Unidos rechazó el jueves, por 49 votos contra 47, una resolución de poderes de guerra impulsada por el senador demócrata Chris Van Hollen, de Maryland, que buscaba obligar al presidente Donald Trump a cesar las hostilidades con Irán. Horas antes, la Cámara de Representantes había aprobado una medida equivalente por 214-208, con el apoyo de cuatro republicanos.
La votación en el Senado fue incierta hasta el último momento. El senador Bill Cassidy, republicano de Luisiana, que había sido el voto decisivo para avanzar una resolución similar el mes anterior, anunció segundos antes de que comenzara la votación que se oponía a la medida. «Creo que es poco práctico retirarse mañana», declaró Cassidy. La única republicana que apoyó la resolución fue Susan Collins, de Maine, quien enfrenta una difícil reelección en un estado que hoy se considera territorio demócrata. Los senadores Lisa Murkowski, de Alaska, y Rand Paul, de Kentucky, que habitualmente votan con los demócratas en estos asuntos, no emitieron su voto. El senador demócrata John Fetterman, de Pensilvania, votó en contra de la resolución, como ha hecho de manera rutinaria.
El conflicto con Irán, según Al Jazeera, ha acumulado 12 días consecutivos de ataques cruzados entre ambos países. Tres militares estadounidenses murieron en un ataque iraní sobre una base en Jordania, hecho que precedió en días a la votación del jueves. Trump ha declarado públicamente que las capacidades militares de Irán están «paralizadas» y atribuye el resultado a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos; al mismo tiempo, ha amenazado con ataques a infraestructura civil y una posible invasión terrestre.
Las consecuencias económicas del conflicto son visibles en los mercados de energía. El crudo Brent, referencia internacional, superó los 100 dólares por barril el jueves, mientras que el crudo estadounidense cotizó por encima de los 91 dólares, según CNBC. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4,09 dólares por galón, de acuerdo con datos de AAA citados por la misma fuente.
El senador republicano John Kennedy, de Luisiana, rechazó la resolución y advirtió que un voto para «cortar y correr» sería «un golpe enorme a la credibilidad estadounidense». Al mismo tiempo, restó importancia al impacto electoral de la guerra: «Creo que estas elecciones girarán en torno al costo de vida», afirmó.
La resolución aprobada en la Cámara es una resolución concurrente, lo que significa que no es vinculante y no llega al escritorio del presidente para su firma. Incluso si el Congreso aprobara una resolución conjunta, Trump podría vetarla, y anularla requeriría dos tercios de los votos en ambas cámaras. La Cámara también aprobó el martes un proyecto de presupuesto de defensa de 1,15 billones de dólares que, según señaló David Janovsky, director interino de The Constitution Project en POGO, «incluye decenas de miles de millones adicionales en financiamiento para la guerra».
Desde Ágora Capital, el cuadro es claro: el conflicto con Irán ya tiene un costo medible para el bolsillo del contribuyente y del conductor estadounidense. El Brent a tres dígitos y la gasolina a 4,09 dólares por galón son, en la práctica, un impuesto invisible que recae sobre la economía productiva. La mayoría republicana en el Senado optó por preservar la autoridad ejecutiva de Trump, un principio legítimo; pero el mercado energético no espera a que se resuelva el debate constitucional sobre poderes de guerra.


