El salario promedio pretendido en Perú cerró junio en S/ 3.475 mensuales, el nivel más alto del primer semestre de 2026, según el Index del Mercado Laboral de Bumeran. El crecimiento acumulado entre enero y junio fue de 1,19%, superior al 0,94% registrado en el mismo periodo de 2025, aunque todavía por debajo del 2,70% que marcó el primer semestre de 2024.
La evolución fue constante a lo largo del semestre. En enero, los postulantes solicitaban en promedio S/ 3.310; en febrero subieron a S/ 3.334; en marzo el alza fue la más pronunciada del periodo —1,85%— para llegar a S/ 3.396; en abril prácticamente se estabilizó en S/ 3.398; en mayo avanzó a S/ 3.433; y en junio cerró con una variación de 1,22% frente al mes anterior.
Por nivel de experiencia, la diferencia es significativa. Quienes aspiran a cargos de supervisor o jefe solicitaron S/ 5.569 en junio, un alza de 1,35% respecto a mayo. Los perfiles semi senior y senior pidieron S/ 3.535 (+1,28%), mientras que el segmento junior elevó sus expectativas a S/ 2.365 (+0,80%).
El sector Sistemas dominó el ranking de mayores pretensiones en cargos de jefatura, con un promedio de S/ 12.000 mensuales en junio. En los niveles semi senior y senior, Urbanismo e Inversiones y Proyectos de Inversión registraron expectativas cercanas a S/ 6.000. Para el nivel junior, el área de Urbanismo lideró con hasta S/ 5.500 en mayo.
En el extremo opuesto, las posiciones de menor retorno esperado se concentran en actividades operativas. Las pasantías o trainee registraron la pretensión más baja del segmento junior con S/ 1.130, seguidas por Call Center con S/ 1.500 y Corporate Finance o Banca de Inversión con S/ 1.600. En el segmento semi senior y senior, el sector Turismo ocupó el último lugar con S/ 1.500 al mes.
En materia de brecha salarial, junio marcó el nivel más bajo del año: los hombres solicitaron S/ 3.552 frente a S/ 3.327 de las mujeres, una diferencia de 6,77%. En marzo esa brecha había alcanzado su pico semestral de 10,45%. El cierre de la brecha se explica principalmente porque el salario pretendido femenino creció 3,09% en junio, frente a un alza de apenas 0,76% en el caso masculino.
En participación por postulaciones, los hombres concentran el 55,14% en el segmento junior, el 68,40% en semi senior y senior, y el 72,90% en cargos de supervisor o jefe. La proporción masculina se amplía conforme sube el nivel de responsabilidad.
Los datos de Bumeran retratan un mercado laboral con señales positivas pero moderadas. El dinamismo real está donde el capital humano es más especializado —tecnología, urbanismo, proyectos de inversión—, sectores que responden a reglas claras, inversión privada y demanda sostenida. El debate político sobre el salario mínimo —Keiko Fujimori propone subirlo a S/ 1.300 y la CGTP pide S/ 1.500— ocurre en un contexto donde el mercado ya está fijando expectativas muy por encima de ambas cifras en los segmentos técnicos y profesionales.
La lección es directa: la productividad y la especialización generan más retorno salarial que cualquier decreto. Cuando la libre empresa puede contratar y proyectar con certeza jurídica, los salarios suben por la vía que no distorsiona el mercado ni encarece el empleo formal.


