La industria papelera colombiana perdió uno de sus pilares. Propal, empresa de la Organización Carvajal y productora durante décadas de resmas y cartulinas para el mercado local, cerrará definitivamente sus operaciones ante un escenario que la compañía califica de económicamente insostenible.
Los números que sellaron el cierre
El mercado global del papel mueve cerca de 80 millones de toneladas, según explicó Pedro Felipe Carvajal, presidente de la junta de la Organización Carvajal, en entrevista con Blu Radio. El problema: existe una sobreoferta cercana a cinco millones de toneladas que ha deprimido los precios internacionales de forma sostenida.
La Organización Carvajal identifica a China, Brasil e Indonesia como los principales competidores que presionan el mercado. Según la empresa, esos países cuentan con subsidios gubernamentales que les permiten comercializar papel y cartulinas entre 20% y 25% por debajo de los precios de mercado, una brecha que hace inviable la competencia para un productor colombiano sin respaldo equivalente.
La desprotección arancelaria como factor estructural
Más allá de la dinámica global, la Organización Carvajal señala una desventaja de política comercial doméstica. Mientras otros mercados aplican aranceles de 80% y 90% para proteger su industria manufacturera, Colombia permanece abierta a la competencia internacional sin mecanismos de defensa equivalentes. Esa asimetría, según la compañía, amplificó el impacto de los precios deprimidos sobre los márgenes de Propal.
El directivo subrayó que la decisión no obedece a un único factor, sino a la combinación de oferta superior a la demanda, precios deprimidos y condiciones de competencia que dejaron de ser sostenibles.
El costo humano e industrial
Propal fue durante décadas uno de los principales proveedores de papel y cartulinas del mercado colombiano. Su salida representa no solo la pérdida de capacidad productiva instalada, sino también empleos directos en un sector industrial que, según datos recientes, creció 2% en abril aunque el empleo volvió a caer.
Lectura editorial
El cierre de Propal ilustra con precisión lo que ocurre cuando el aparato estatal no distingue entre apertura comercial y desprotección unilateral. Competir contra productores subsidiados por sus gobiernos no es libre mercado: es libre mercado para uno solo. Colombia dejó a su industria papelera expuesta a precios artificialmente bajos mientras otros países levantaban murallas arancelarias de hasta 90%.
La libre empresa necesita reglas claras y cancha pareja. Cuando el Estado propio añade carga regulatoria y tributaria sobre productores nacionales que ya enfrentan competencia desleal financiada por tesoros extranjeros, el capital no debate: simplemente se va. El mercado ya votó, y el voto se llama liquidación.


