Medellín fue el escenario. Jaime Andrés Uribe, presidente designado de ProColombia por el presidente electo Abelardo De La Espriella, participó este martes en el AI Business Summit —la IX Conferencia Internacional de Emprendimiento, Innovación y Liderazgo para el Desarrollo Económico y Social— para exponer los lineamientos centrales de la entidad bajo la nueva administración.
El evento reunió a más de 1.600 empresarios, emprendedores, inversionistas, académicos y expertos nacionales e internacionales, con conferencias y paneles centrados en el impacto de la inteligencia artificial sobre la productividad y la competitividad.
Uribe fijó el norte con claridad: «Nuestra visión es clara: posicionar a Colombia como un destino estratégico, confiable y vibrante para la inversión extranjera, articulando esfuerzos que transformen el territorio e impulsen el desarrollo económico de cada una de nuestras regiones». El presidente designado también definió a ProColombia como las «alas de la patria», con el mandato de llevar la innovación y el potencial productivo colombiano a nuevos mercados.
Medellín ocupó un lugar central en el discurso. Uribe señaló a la capital antioqueña como eje de innovación y protagonista de las iniciativas de articulación internacional que buscará desarrollar la entidad. De La Espriella ya había anticipado el traslado de la sede de ProColombia a Medellín, una señal de descentralización que el equipo entrante refuerza con este tipo de presencia territorial.
El encuentro contó además con la participación de Stewart Tuttle, consejero para Diplomacia Pública de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, quien destacó la importancia de la cooperación bilateral en materia de innovación, emprendimiento y transformación tecnológica. La presencia estadounidense en el foro no es un detalle menor: refuerza el interés de Washington en acompañar una agenda de apertura económica en Colombia.
Lectura editorial. El contraste con el ciclo saliente es inevitable. Cuatro años de retórica antiempresarial, controles a la inversión y señales hostiles al capital privado dejaron a Colombia rezagada en la competencia regional por flujos de inversión extranjera directa. La apuesta de De La Espriella por reposicionar ProColombia —con sede en Medellín y un perfil técnico en su conducción— apunta en la dirección correcta: el capital busca reglas claras, instituciones creíbles y señales consistentes.
Un foro de 1.600 actores del ecosistema emprendedor es un termómetro útil. Si la nueva administración logra traducir estos lineamientos en certeza jurídica y reducción de barreras regulatorias, el mercado responderá. La productividad no se decreta; se construye cuando el Estado deja de ser obstáculo y empieza a ser puente.


