El sector Transporte concentra la mayor asignación del Presupuesto General de la Nación (PGN) de Colombia para 2026: $15,6 billones. Sin embargo, según un análisis del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, al corte del 30 de junio solo había ejecutado el 11,5% de esos recursos, equivalentes a $1,8 billones.
El contraste con otras carteras es elocuente. Inclusión Social y Reconciliación registraba una ejecución del 40,2% sobre $11,2 billones apropiados; Minas y Energía, el 46,5% sobre $10,1 billones; Igualdad y Equidad, el 47,4% sobre $9,7 billones; y Educación, el 55,9% sobre $6,8 billones. Los cuatro sectores superan ampliamente el promedio general de ejecución de la inversión, que se situó en 30,5%.
El PGN 2026 asciende a $555,8 billones tras el incremento aprobado mediante el Decreto 150 de 2026. De ese total, $89,5 billones fueron destinados a inversión: $64,8 billones a inversión social y $24,7 billones a infraestructura física. El Observatorio subraya que este segundo componente es el que más directamente impulsa la conectividad, la prestación de servicios públicos y el crecimiento de mediano y largo plazo.
Dentro de la infraestructura física, Transporte acapara 145 de los 188 proyectos identificados en los cinco sectores analizados, es decir, el 77,1% del total. Las tres entidades ejecutoras principales —el Instituto Nacional de Vías (Invías), la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la Aeronáutica Civil (Aerocivil)— no alcanzaban al cierre de junio ni el promedio general. Invías reportaba un avance de apenas 4,4% sobre cerca de $5 billones para 84 proyectos; Aerocivil, el 5% sobre $1,5 billones; y la ANI, el 14,5% sobre $7,4 billones para 29 proyectos.
La infraestructura vial concentra $10,7 billones del presupuesto sectorial y registraba una ejecución del 11,7%. La infraestructura aeroportuaria mostraba un desempeño aún más bajo: 5%.
El problema no es nuevo. Desde 2021, la ejecución anual de la inversión no ha superado el 80% al cierre de cada vigencia. En 2024 alcanzó apenas el 57%, el nivel más bajo de la última década, según el Observatorio. Además, la inversión ha perdido peso dentro del presupuesto: representó el 19,9% del PGN en 2024, cayó al 15,8% en 2025 y repuntó levemente al 16,1% en 2026, sin recuperar el terreno perdido.
El Observatorio advierte que el rezago resulta especialmente crítico porque 2026 es el último año del actual Gobierno.
La lectura de Ágora Capital es directa. Un Estado que no ejecuta su propio presupuesto de infraestructura no es un Estado inversor: es un aparato burocrático que acumula apropiaciones en papel mientras las vías, los aeropuertos y los proyectos estratégicos permanecen paralizados. El capital privado necesita conectividad para producir; sin infraestructura ejecutada, la promesa de crecimiento del Marco Fiscal de Mediano Plazo es retórica.
Lo más revelador del análisis javeriano es la distribución del gasto que sí avanza: los sectores sociales ejecutan entre cuatro y cinco veces más rápido que el transporte. El dinero de los contribuyentes fluye hacia el gasto corriente y los programas de transferencias, mientras la formación bruta de capital —el único componente que amplía la capacidad productiva del país— se queda sin mover. Colombia no puede crecer a tasas sostenidas con aeropuertos al 5% de ejecución y carreteras al 11,7%. El mercado ya tomó nota.


