El Congreso peruano aprobó la Ley N.º 32722, publicada en el diario oficial El Peruano, que extiende hasta el 31 de diciembre de 2029 los beneficios tributarios de la Ley N.º 30001, conocida como la Ley de Reinserción Económica y Social para el Migrante Retornado. La ampliación entra en vigor el 14 de julio de 2026, fecha en que vencía el plazo anterior.
La norma permite a los peruanos que hayan residido en el extranjero y decidan retornar de manera permanente ingresar determinados bienes adquiridos fuera del territorio nacional sin pagar tributos. El beneficio aplica por única vez y cubre bienes de uso personal y laboral, incluyendo herramientas de trabajo y equipos necesarios para iniciar actividades económicas en el país.
El objetivo declarado de la medida es reducir la carga tributaria que enfrentan los migrantes al momento de trasladar sus pertenencias, facilitando su reinserción productiva mediante el emprendimiento, el ejercicio profesional o la reincorporación al mercado laboral.
Los interesados deben cumplir con los requisitos y procedimientos establecidos en la Ley N.º 30001 y su reglamento. La nueva ley mantiene los incentivos cuyo restablecimiento fue dispuesto previamente por la Ley N.º 31827, asegurando la continuidad del mecanismo.
Las obligaciones aduaneras permanecen. La Sunat conserva plenas facultades para revisar, registrar y examinar el equipaje de los viajeros. Si detecta mercancías que superan los límites permitidos o que no fueron declaradas, puede incautarlas. Para recuperarlas, el viajero deberá pagar los tributos correspondientes más una multa equivalente al 50% del valor en aduana de la mercancía.
Además, quien omita declarar dinero en efectivo o instrumentos financieros negociables por montos superiores a 10.000 dólares o su equivalente enfrentará la retención temporal de los fondos y una sanción del 30% del valor no declarado.
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La extensión del régimen hasta 2029 es una señal de política pública que apunta en la dirección correcta: reducir fricciones fiscales para quienes quieren traer capital humano, herramientas y ahorros de vuelta a la economía peruana. Cada migrante retornado con equipamiento productivo es un emprendedor potencial que el Estado no debería desincentivar con burocracia aduanera.
El verdadero desafío, sin embargo, no es el trámite de retorno: es el entorno de negocios que encontrarán al llegar. Si el marco regulatorio, la seguridad jurídica y la carga impositiva ordinaria no acompañan, la exención de entrada se convierte en un incentivo cosmético. El mercado, en última instancia, votará con los pies.


