Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Economía global

Panamá lanza nueva ley turística sin créditos fiscales: exoneraciones directas para atraer inversión

La ATP descarta repetir el modelo que trasladó costos privados al contribuyente y apunta a incentivos sobre renta, bienes inmuebles e importaciones para hoteles, marinas y nuevos productos turísticos.
Imagen ilustrativa
jueves 30 de julio de 2026

La Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) presentará una nueva ley de incentivos turísticos que no contempla créditos fiscales. Así lo aclaró la administradora Gloria De León, en respuesta a las dudas que generó el esquema anterior.

El proyecto sustituye a la Ley 80 de 2012, que venció el 31 de diciembre de 2025. A diferencia de esa norma, centrada en la construcción de hoteles, la nueva propuesta amplía el alcance hacia marinas, muelles, aeropuertos y productos como piscinas de olas, con el objetivo de diversificar la oferta para el visitante.

Los incentivos contemplados incluyen exoneración del impuesto sobre la renta, exoneración del impuesto a bienes inmuebles, exoneración para la importación de materiales destinados a nuevos productos turísticos, exoneración aplicable a muelles y aeropuertos, y exoneración del FECI (Fondo Especial de Compensación de Intereses).

Según De León, el borrador ya fue revisado por el Consejo Nacional del Turismo, instancia que reúne a actores del sector privado y del gobierno. En ese foro se acordó orientar la ley hacia la promoción de inversiones en el interior del país. El texto se encuentra actualmente en el Ministerio de Economía y Finanzas, con presentación prevista en Consejo de Gabinete el 4 de agosto, para luego trasladarse a la Asamblea Nacional.

El antecedente que marcó el diseño

La aclaratoria no es casual. Durante la administración de Laurentino Cortizo (2019-2024), la Ley 122 de 2019 y la Ley 314 de 2022 otorgaron amplios créditos fiscales a obras e infraestructura turística. El mecanismo permitía que, en la práctica, el Estado asumiera la totalidad de los costos de un proyecto privado si el inversionista lograba utilizar el 100% del crédito otorgado. El beneficio se redujo posteriormente al 60%, pero las dudas sobre el sacrificio fiscal, la fiscalización y el riesgo de defraudación derivaron en la derogación de ambas leyes y en la cancelación de varios proyectos hoteleros.

«La administradora reiteró que no se renovará ningún proyecto legal que da créditos fiscales a ninguna empresa o proyecto», según la fuente.

Lectura editorial

La distinción importa: una exoneración tributaria reduce el costo regulatorio para quien invierte; un crédito fiscal transfiere riesgo —y dinero— del contribuyente al promotor privado. El diseño anterior confundió incentivo con subsidio encubierto, con resultados que el propio mercado sancionó: proyectos cancelados y un aparato estatal sin herramientas reales de fiscalización.

El nuevo esquema, si se aprueba tal como fue presentado, ofrece reglas más claras y acotadas. Capital busca precisamente eso: certeza jurídica y costos predecibles, no transferencias opacas. La prueba de fuego será la redacción final que llegue a la Asamblea Nacional y, sobre todo, los mecanismos de control que la acompañen.

Más de Economía global