Green Bay, Wisconsin — Los números no mienten, y los de Trey Smack en los primeros dos días del campamento de entrenamiento de los Packers son difíciles de ignorar: 8 de 13 goles de campo convertidos, un 61.5% de efectividad que contrasta con la apuesta que la organización hizo al seleccionarlo en la sexta ronda del draft de abril de 2026.
El domingo, con viento y condiciones adversas, Smack fue 3 de 5. El lunes, con temperatura de 75 grados y condiciones ideales, convirtió 5 de 8 — pero falló desde 33 yardas por la derecha, golpeó el poste izquierdo desde 52 y erró ampliamente a la derecha desde 55.
«Golpeé bien el balón hoy», dijo Smack tras la práctica del lunes. «Esos fallos son simplemente fallos que pasan. Pero si golpeas el balón, normalmente entran.»
El optimismo del novato contrasta con una historia reciente que pesa sobre la franquicia. Green Bay lleva sin un pateador confiable desde que dejó ir a Mason Crosby tras la temporada 2022, el máximo anotador histórico del equipo.
Anders Carlson, su primer sucesor, falló más puntos extra (seis) y más patadas en total (13) que cualquier otro pateador en la liga en 2023. En los playoffs divisionales de la NFC de ese año ante San Francisco, Carlson erró un gol de campo de 41 yardas con más de cinco minutos por jugar; los 49ers remontaron y ganaron 24-21. El reportero de FOX Tom Rinaldi reveló que el entrenador Matt LaFleur le había dicho durante ese partido: «Cuando él sale al campo, simplemente rezo».
Breyden Narveson ganó el puesto en 2024, pero fue liberado a mediados de octubre de ese año con un registro de 12 de 17 y un 70.6% de efectividad, el puesto 31 de la NFL. McManus llegó como bombero y fue sensacional el resto de 2024: 20 de 21 goles de campo, los 30 puntos extra convertidos y goles decisivos ante Houston y Jacksonville.
En la temporada 2025, McManus se perdió tres partidos por lesión. En su ausencia, Lucas Havrisik convirtió sus cuatro goles de campo — incluyendo un récord de franquicia de 61 yardas — aunque fue solo 7 de 9 en puntos extra. McManus regresó y cerró 2025 con 24 de 30 en goles de campo (80.0%) y 32 de 33 en puntos extra (97.0%), pero dejó siete puntos sobre el campo — dos goles de campo y un punto extra fallados — en la derrota Wild Card 31-27 ante Chicago. «La mayor decepción de mi carrera», declaró McManus esa noche. «Una actuación vergonzosa.»
Los Packers seleccionaron a Smack, liberaron a McManus trece días después y también liberaron a Havrisik el 28 de julio. El novato entró al campamento como único pateador; la organización decidió no generar competencia directa. Si los problemas persisten, Green Bay podría incorporar otra opción.
Smack, consciente del escrutinio, ya borró todas sus redes sociales salvo Instagram. «Las redes sociales desaparecieron para mí», dijo. «Solo voy día a día, sin preocuparme por lo que piensen los demás. Es mi trabajo. Para eso me inscribí.»
Desde Ágora Capital, la lectura es sencilla: Green Bay tomó una decisión de alto riesgo al eliminar la competencia en una posición que ha costado partidos de playoffs. El libre mercado de talentos existe precisamente para que la presión genere rendimiento. Sin competidor en el campamento, Smack carece del incentivo más directo. Si el equipo termina pagando el precio en enero, la decisión de gestión habrá sido tan costosa como cualquier gol de campo fallado.


