El 1 de septiembre, la Superintendencia de Pensiones publicó el régimen de inversión definitivo que reemplazará los actuales cinco multifondos de las AFP por diez fondos generacionales desde el 1 de abril de 2027.
En ese nuevo esquema, los afiliados serán agrupados según su año de nacimiento. La asesoría técnica fue adjudicada hace un año a Mercer Consulting, firma que ahora opera bajo la marca Marsh a nivel global.
Daniel Nadborny, presidente de People & Investment de Marsh Chile, dijo que la reforma previsional fue «muy ambiciosa» y que la implementación es «el gran desafío». A su juicio, los fondos generacionales, la licitación de stock y otros componentes se están implementando en un periodo corto, lo que vuelve el proceso riesgoso.
La firma sostuvo que el nuevo régimen le da más flexibilidad a las administradoras y, al mismo tiempo, las obliga a trabajar en temas que antes no eran relevantes. También afirmó que habrá «más competencia», lo que consideró «muy saludable».
Nadborny dijo además que el regulador recogió una parte importante del modelo y de las recomendaciones de la consultora. Como ejemplo, mencionó la distinción entre «activos de crecimiento» y «activos de protección».
Consultado por la frecuencia con que podría modificarse el esquema, sostuvo que sería mejor avanzar de manera gradual y que este cambio es «un punto de partida». Añadió que le gusta la definición de «work in progress» usada por el superintendente.
Sobre la transición, Nadborny afirmó que el régimen considera un traspaso complejo de las inversiones actuales de toda la industria y que cada AFP enfrentará desafíos particulares. Dijo también que uno de los actores más relevantes fue el Banco Central, que expresó preocupaciones por el posible impacto en la macroeconomía, la tasa de interés, el tipo de cambio y el mercado de capitales.
Según Marsh, el tiempo de implementación definido por la ley permitiría una transición sin sobresaltos. La compañía también destacó que puede asesorar en la construcción de fondos matrices y en la selección de gestores para esos vehículos.
El punto central, desde la óptica del mercado, es la escala del ajuste que deberán ejecutar las AFP. Más flexibilidad puede ser una buena noticia si mejora la asignación de capital, pero también exige reglas claras, custodias definidas y una ejecución impecable para no castigar al ahorro previsional ni generar fricciones innecesarias.
Capital busca reglas claras. Cuando el Estado rediseña el sistema de inversiones, el costo de la improvisación no lo paga la burocracia, sino los afiliados y las administradoras que deben operar el cambio. Si la transición funciona, gana la productividad del sistema; si falla, el riesgo país sube en forma de menor confianza y mayor complejidad operativa.



