El consumo de los hogares en México fue el principal motor del crecimiento económico en el primer semestre de este año, al aportar 1.5 puntos porcentuales al PIB, prácticamente la totalidad del avance anual de 1.1 por ciento, de acuerdo con los Indicadores de la Oferta y Demanda Global del Inegi.
El consumo del gobierno aportó 0.3 puntos porcentuales y la inversión fija bruta contribuyó con apenas 0.1 puntos. En contraste, en el primer semestre de 2025 la inversión restó 1.6 puntos al crecimiento. Del lado externo, las exportaciones de bienes y servicios contribuyeron con 3.4 puntos, mientras las importaciones restaron 6.7 puntos al avance del PIB.
En la primera mitad del año, el consumo privado acumuló un avance de 2.1 por ciento anual, el consumo del gobierno creció 2.6 por ciento y la inversión productiva lo hizo en 0.3 por ciento. Las exportaciones e importaciones aumentaron a un ritmo de 8.1 y 14.7 por ciento, respectivamente.
Al segundo trimestre, el consumo privado siguió como el principal soporte de la economía, con una aportación de 1.5 puntos porcentuales a la variación de 2.1 por ciento del PIB. La formación bruta de capital fijo contribuyó con 0.9 puntos y el consumo de gobierno con 0.3 puntos. En el frente externo, las exportaciones sumaron 6.1 puntos, pero las importaciones restaron 6.5 puntos.
Ernesto O’Farrill, presidente de Bursamética, dijo que el consumo privado apunta hacia delante a una expansión moderada, debido a una mayor cautela de las familias ante factores de incertidumbre económica. «Los datos oportunos de consumo privado y las Ventas de la ANTAD muestran un mercado interno débil», apuntó.
También consideró que las exportaciones mexicanas de bienes y servicios han sido el componente clave y el que ha dado el mayor impulso al dinamismo económico del lado de la demanda agregada.
La inversión sí mostró una mejora en el segundo trimestre, al repuntar 3.9 por ciento, su primer dato positivo en año y medio y el mayor avance desde el segundo trimestre del año pasado. Como proporción del PIB, la inversión fija bruta representó 21.8 por ciento, por arriba del 21.2 por ciento del trimestre previo.
Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina en Goldman Sachs, dijo que la inversión seguirá viéndose afectada por la incertidumbre interna y externa, en particular por la dirección de la política comercial en Estados Unidos y la revisión del T-MEC. Para analistas de Monex, persisten dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación, sobre todo por la moderación en maquinaria y equipo y la debilidad de este componente durante los últimos dos años.
En Monex prevén que el consumo mantenga un desempeño moderado, reflejo de una postura cautelosa de los hogares que, pese a la disminución de la inflación, permanece en línea con los bajos niveles de confianza del consumidor y el limitado dinamismo del mercado laboral. En Goldman Sachs, además, prevén que la actividad económica se verá afectada por la débil confianza empresarial y por el ciclo crediticio.
La lectura de fondo es clara: el crecimiento mexicano sigue descansando más en el gasto de los hogares que en una inversión privada robusta. Cuando la capitalización avanza con tanta lentitud, la productividad se resiente y el margen de expansión se vuelve más estrecho.
El mercado ya votó. Lo que hoy sostiene el PIB es el consumo, pero una economía sana necesita inversión sostenida, reglas claras y confianza para que el capital fluya. Sin eso, el impulso depende demasiado del ánimo de las familias y demasiado poco de un aparato productivo que todavía no despega con fuerza.



