El fondo de inversión estadounidense Mountain Capital Partners (MCP) retiró su oferta de compra sobre Andacor, la empresa que opera los centros de esquí El Colorado y Farellones, después de que la Fiscalía Nacional Económica (FNE) de Chile bloqueara la transacción durante cerca de un año.
MCP ya controla Valle Nevado y La Parva en la Región Metropolitana. Con la adquisición de Andacor, el grupo habría pasado a gestionar cuatro de los cinco centros de montaña más importantes de la zona central del país, sumando más de 2.606 hectáreas de terreno esquiable y configurando uno de los complejos de deportes de invierno más grandes del mundo.
La FNE identificó riesgos de incremento de precios, disminución en la calidad de los servicios y pérdida de competitividad derivados de esa concentración de mercado. El organismo exigió que MCP vendiera alguno de sus centros a un tercero como condición para autorizar la operación.
Desde la empresa adquisidora, la respuesta fue directa: la Fiscalía «no aceptó como medidas de mitigación una serie de inversiones y beneficios» que MCP propuso como compensación. El grupo agregó que tales exigencias «son incompatibles con los objetivos de inversión de MCP y el objetivo de las partes de crear uno de los destinos de montaña más grandes y accesibles del mundo». Ambas compañías formalizaron la salida mediante un «desestimiento voluntario de la operación de concentración».
El proceso llevaba aproximadamente doce meses detenido en la revisión regulatoria, un período que coincidió además con una primera mitad de temporada alta marcada por escasez de nieve: más del 90 % de las pistas de esquí fueron inhabilitadas en los cerros andinos, según la información disponible al cierre de la operación.
Lo que el mercado lee entre líneas. El episodio ilustra una tensión clásica entre regulación antimonopolio y formación de capital a escala. MCP argumentó que la integración de cuatro centros permitiría inversiones y mejoras de accesibilidad que la estructura fragmentada actual no financia. La FNE, en cambio, priorizó la preservación de competencia directa en el mercado local.
Desde la perspectiva de Ágora Capital, el resultado merece una lectura matizada. El libre mercado no equivale a concentración sin contrapesos: la competencia es el motor que disciplina precios y calidad. Sin embargo, cuando el regulador impone condiciones que el inversor califica de incompatibles con la viabilidad del proyecto, el capital simplemente se retira. Chile pierde la inversión, los centros siguen sin la escala necesaria para competir con destinos internacionales y el consumidor no obtiene ni la competencia que la FNE buscaba proteger ni las mejoras que MCP prometía. Capital busca reglas claras, y cuando las reglas son negociables a último momento, el capital busca otra montaña.


