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Miller rechaza acusaciones de abuso y no cede su candidatura pese a plazo del miércoles en Ohio

El representante republicano publicó un video de 20 minutos en X negando los cargos de su exesposa; su suegro, el senador Bernie Moreno, lo calificó de «peligroso» y pidió que abandone el Congreso.
Imagen ilustrativa
miércoles 5 de agosto de 2026

El representante Max Miller (R-Ohio) publicó el domingo un video de 20 minutos en X en el que negó las acusaciones de abuso físico formuladas por su exesposa, Emily Moreno, hija del senador Bernie Moreno (R-Ohio). Las alegaciones incluyen, según reportes de Mother Jones y el Daily Mail citados en las fuentes, haberle apuntado con un arma a la cabeza, verterle agua hirviendo y un incidente en febrero en el que se sospechó de una fractura de clavícula en su hija de dos años, calificada como «no sustanciada» por servicios de protección infantil del condado de Cuyahoga, aunque un detective describió la lesión como «sospechosa».

Miller subrayó que nunca ha sido formalmente acusado de un delito y que múltiples investigaciones no derivaron en cargos. Atribuyó las denuncias al contexto de la disputa por la custodia y presentó, según su relato, mensajes de texto de tono amistoso que habría recibido de su exesposa después de los supuestos incidentes, incluida una invitación a cenar dos días después de que ella afirmara que él le apuntó con un arma.

El senador Bernie Moreno respondió públicamente calificando la conducta de Miller de «cada vez más errática y peligrosa» y escribiendo en X que Miller «necesita ayuda psicológica seria» y que «es un peligro para mi hija». Moreno también declaró que Miller «no debería servir en la Cámara de Representantes».

Miller replicó al senador en X: «Si mi hija me dijera lo mismo, personalmente no esperaría dos años antes de pedir cuentas. Sabes que esto no es verdad y la única razón por la que hablas ahora es para esconderte de tu propio circo mediático. Todo esto es político».

El presidente Donald Trump se pronunció el lunes con cautela: «Es algo muy triste. Conozco a Max. Es buena persona. Voy a dejar que las familias lo resuelvan. Son acusaciones».

La exsecretaria de prensa de la Casa Blanca Stephanie Grisham, quien salió con Miller, lo acusó en un artículo de opinión en The Washington Post de empujarla contra una pared y abofetearla en 2020. Miller la demandó por difamación y llegaron a un acuerdo extrajudicial. Grisham presentó una nueva demanda contra él el mes pasado, alegando que violó ese acuerdo al hacer comentarios despectivos sobre ella mientras discutía las acusaciones de Emily Moreno, según las fuentes.

En el plano electoral, Miller confirmó que no tiene planes de retirarse antes del plazo del miércoles en Ohio. La senadora estatal Jane Timken descartó postularse en su lugar si él se baja: «No estoy interesada. Me presento para mantener mi escaño en el Senado estatal», escribió al Washington Examiner. Una fuente cercana a Madison Sheahan, ex funcionaria de ICE, indicó que ella sí estaría interesada en ocupar el lugar. El distrito, que Miller ganó con el 51% de los votos en 2022, ha mostrado una inclinación más favorable a los demócratas en las encuestas recientes, según pronósticos citados en las fuentes.

Lo que está en juego aquí va más allá de un escándalo personal. Un escaño republicano en Ohio —territorio que la fuente del Washington Examiner describe como ganado por Trump por 11 puntos— podría tornarse vulnerable si la controversia no se resuelve antes del plazo de retiro. Capital electoral y capital político son igualmente frágiles cuando la credibilidad del candidato se convierte en el activo más disputado. Para el Partido Republicano, la ecuación es simple: un candidato cuestionado en un distrito que debería ser seguro es un riesgo innecesario para la mayoría en la Cámara.

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