El Comité de Ética de la Cámara de Representantes anunció el martes que investiga al representante Max Miller, republicano por Ohio, por alegaciones de violencia doméstica y uso ilegal de drogas. La confirmación llegó horas después de que el propio Miller solicitara la pesquisa.
El comité aclaró que «el mero hecho de que esté investigando estas alegaciones, y de que divulgue públicamente su revisión, no indica por sí mismo que haya ocurrido ninguna violación».
Miller publicó el martes en X que presentaría los documentos para la investigación con el fin de limpiar su «nombre de estos horribles ataques contra mí y mi familia», y aseguró que no tiene «absolutamente nada que ocultar».
Las acusaciones provienen de su exesposa, Emily Moreno, hija del senador Bernie Moreno, también republicano por Ohio. Según reportó The New York Times, Emily Moreno alegó que Miller la escaldó con agua caliente de una sartén, le apuntó con un arma a la cabeza, la empujó contra una pared y fracturó la clavícula de su hija de dos años. Miller ha negado todas las acusaciones.
El senador Bernie Moreno calificó a Miller de «peligro» para su hija y afirmó que necesita «ayuda psicológica seria». Varios senadores republicanos se sumaron a ese llamado de renuncia.
Miller también enfrenta acusaciones de la exsecretaria de prensa de la Casa Blanca Stephanie Grisham, quien afirmó que la empujó y abofeteó en su apartamento de Washington. Miller demandó a Grisham por difamación y ambos llegaron a un acuerdo extrajudicial.
El miércoles era el plazo límite para que los republicanos de Ohio reemplazaran a Miller en la boleta electoral de noviembre. Miller declaró que no se retirará. «Mis números en recaudación de fondos son sólidos», dijo en una entrevista con CNN, añadiendo que el presidente de la Cámara Mike Johnson y otros lo respaldan.
Según Axios, citando tres fuentes no identificadas, el presidente Trump le dijo a Miller en una llamada telefónica el lunes que reconsiderara su candidatura por temor a perder el escaño. Miller, según el mismo reporte, respondió que confía en su posición, citando encuestas que lo muestran adelante, aunque ninguna ha sido publicada desde que lanzó su video del domingo.
Trump declaró públicamente: «Conozco a Max, es una buena persona, siempre pensé que era muy buena persona. Voy a dejar que las familias lo resuelvan. Son acusaciones».
Politico reportó que es poco probable que el Comité de Ética emita algún informe sobre Miller antes de las elecciones. El Cook Political Report califica el distrito, ubicado en el área de Cleveland, como «probablemente republicano», aunque los demócratas han intensificado recursos hacia la candidatura del sindicalista Brian Poindexter.
---
El caso Miller ilustra una tensión que el libre mercado de ideas políticas resuelve con rapidez: los electores, no los comités, son el tribunal definitivo. Un escaño que se pierde por escándalo es capital político destruido; el costo lo absorbe el partido, el distrito y, en última instancia, la agenda legislativa. La solicitud de investigación propia es una jugada táctica comprensible, pero el reloj institucional —el Comité difícilmente reportará antes de noviembre— convierte esa apuesta en una carrera contra el calendario electoral, no contra los hechos.


