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Milei ordena su agenda legislativa: la reforma del BCRA primero, el grillete fiscal y la desregulación de capitales y seguros en cascada

El Gobierno argentino definió una secuencia clara: sin carta orgánica aprobada, los otros tres proyectos no ingresan al Congreso. La tercera o cuarta semana de agosto es la ventana en Diputados.
Imagen ilustrativa
martes 4 de agosto de 2026

El presidente Javier Milei presentó en cadena nacional la reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la vinculó a un paquete más amplio de iniciativas. El viernes siguiente al anuncio, el proyecto ingresó formalmente en la Cámara de Diputados.

El texto oficial tiene tres ejes. Primero, suprimir el artículo 21 de la carta orgánica vigente, que autorizaba los adelantos transitorios del BCRA al Tesoro —el mecanismo clásico de financiamiento del déficit vía emisión—. Segundo, derogar la transferencia de utilidades contables desde el BCRA al Ministerio de Economía, operatoria que permitía que ganancias derivadas de la devaluación llegaran al Tesoro como dividendos en pesos. Tercero, fortalecer la autonomía de la autoridad monetaria y restablecer como misión exclusiva la preservación del valor de la moneda.

Fuentes de la Casa Rosada confirmaron a Infobae que la reforma del BCRA es el «primer paso» para que ingresen el resto de los proyectos. «La idea es que vayan enviándose en cascada», expresó un miembro del entorno presidencial. Desde el Ministerio de Economía ratificaron que el orden responde a una «secuencia» deliberada para evitar la superposición de proyectos complejos en el Congreso.

El oficialismo apunta a que Diputados trate la iniciativa en la tercera o cuarta semana de agosto. Antes de llegar al recinto, el proyecto debe obtener dictamen en comisión; luego pasaría al Senado para una segunda media sanción. Solo tras completar ese proceso ingresarían los tres proyectos restantes, en el orden que manejan los negociadores del bloque oficialista: grillete fiscal, mercado de capitales y mercado de seguros.

El grillete fiscal —conocido inicialmente como «shutdown»— establece que si el Sector Público Nacional registra déficit durante varios meses consecutivos, el Congreso tendrá un plazo limitado para reequilibrar las cuentas. Mientras tanto, se suspenderían actividades públicas no esenciales, se congelarían contratos y la incorporación de personal, y se detendrían las transferencias no automáticas a las provincias. Milei precisó que durante ese período el presidente, el vicepresidente, senadores, diputados, ministros, secretarios y subsecretarios «no cobrarán un solo peso de sueldo».

En materia de capitales, la reforma apunta a permitir la emisión de bonos corporativos en moneda extranjera u otras unidades de medida y a desregular el financiamiento colectivo. Para seguros, el proyecto daría libertad absoluta a las compañías para diseñar y ofrecer productos sin autorización previa del regulador, que concentraría su función en la solvencia y en la protección contra estafas.

La lectura de Ágora Capital. Lo que el Gobierno de Milei está construyendo es una arquitectura institucional que cierra, una por una, las válvulas de escape del gasto financiado con emisión. Eliminar los adelantos transitorios y la transferencia de utilidades contables no es cosmética regulatoria: es cortar el cordón umbilical entre el aparato estatal y la maquinita. El mercado ya lo sabe —y la secuencia legislativa ordenada manda una señal de seriedad que el capital externo e interno valora más que cualquier promesa de campaña.

La pregunta real es si el Congreso acompaña el ritmo. La ventana de agosto es estrecha y los proyectos siguientes —especialmente el grillete fiscal, que afecta directamente los salarios de los legisladores— no serán negociaciones sencillas. Pero la dirección es la correcta: reglas claras, financiamiento monetario cero y mercados desregulados son exactamente los pilares sobre los que se construye un riesgo país que baja de verdad.

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