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Milei impulsa la primera reforma del BCRA en 15 años: prohíbe el financiamiento al Tesoro y recupera el mandato único de preservar la moneda

El proyecto busca desandar los cambios kirchneristas de 2012 y blindar institucionalmente al Banco Central contra la emisión discrecional. Es el sexto gran rediseño de la Carta Orgánica desde 1935.
Imagen ilustrativa
viernes 31 de julio de 2026

El Gobierno argentino anunció un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), el primero en casi 15 años. La iniciativa apunta a recuperar el mandato único de preservar el valor de la moneda, prohibir el financiamiento al Tesoro —tanto directo como indirecto—, eliminar las Letras Intransferibles y fortalecer la independencia institucional de la autoridad monetaria.

El blanco explícito es la reforma de 2012, impulsada durante el kirchnerismo bajo la conducción de Mercedes Marcó del Pont. Aquella modificación eliminó el mandato único de estabilidad monetaria y lo reemplazó por objetivos múltiples: empleo, desarrollo económico y equidad social. Al mismo tiempo, flexibilizó los límites para que el BCRA financiara al Tesoro. El Gobierno actual califica esos cambios de «un espanto».

Un espejo de cada época

La historia de la Carta Orgánica del BCRA es, en buena medida, la historia de las contradicciones de la política económica argentina. Desde su creación en 1935 —moldeada por las ideas de Raúl Prebisch tras el colapso de la Gran Depresión, bajo un esquema mixto entre el Estado y la banca privada— la norma acumuló seis grandes modificaciones.

En 1946 llegó la nacionalización total y el mandato de promover el desarrollo económico. En 1949, la Ley 13.571 subordinó el Central al Ministerio de Finanzas para coordinar su acción con los planes del Gobierno. A finales de 1956 hubo una disposición transitoria, seguida en 1957 de una reforma integral del sistema bancario que devolvió cierta autonomía a la entidad.

En 1973, la Ley 20.539 derogó esa normativa y orientó las funciones del BCRA hacia un «sentido social» con mayor dependencia del Ministerio de Economía. La dictadura militar liberalizó tasas de interés y movimientos de capitales, aunque sin tocar formalmente la Carta Orgánica. En 1992, el plan de convertibilidad trajo la quinta gran reforma, alineando el texto legal con la paridad peso-dólar.

Lo que está en juego

La reforma propuesta por Milei no es un tecnicismo administrativo. Es la diferencia entre un banco central que puede encender la maquinita cuando el Tesoro lo demanda y uno que tiene prohibido hacerlo por ley. Cada vez que la Carta Orgánica amplió los objetivos del BCRA —desarrollo, empleo, equidad— el resultado fue más emisión, más inflación y menos valor del peso. Los datos de las últimas décadas no dejan margen para otra lectura.

El mercado entiende que la independencia institucional de un banco central no es un lujo académico: es la garantía mínima de que el ahorro no se licúa por decreto. Si el proyecto prospera en el Congreso, Argentina daría un paso estructural hacia reglas monetarias predecibles. Capital busca reglas claras, y por décadas este país ofreció lo contrario.

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