El presidente Javier Milei anunciará este jueves por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En Casa Rosada lo describen como «equivalente a cerrarlo», aunque la institución subsiste con un mandato radicalmente recortado.
Cuatro ejes concretos
Según reconstruyó La Nación, la iniciativa se articula en cuatro pilares. Primero, establecer que el único mandato del BCRA sea preservar el valor de la moneda. Segundo, prohibir de manera taxativa el financiamiento directo e indirecto al Tesoro Nacional. Tercero, eliminar las letras intransferibles emitidas por el Estado en favor del Banco Central. Cuarto, fortalecer la gobernanza del organismo, otorgando mayor estabilidad a sus autoridades y elevando los requisitos para remover al presidente y al directorio.
Desde Perú, donde recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de San Martín de Porres, Milei anticipó el contenido: «El BCRA va a volver a tener como misión fundamental preservar el valor de la moneda. Va a estar prohibido financiar de manera directa o indirecta al fisco». Fue más lejos al señalar que quienes violen ese principio enfrentarán consecuencias penales: «Se va a considerar una estafa y una asociación ilícita. Van a ir presos el presidente del BCRA, el directorio, el Ejecutivo y diputados y senadores que aprueben presupuestos con déficit fiscal».
El cartel que Milei quiere «tirar»
La reforma también tiene una dimensión simbólica de peso. El Gobierno pretende reemplazar el cartel instalado en la sede del BCRA desde la reforma de 2012, que establece que la entidad debe «promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social». En su lugar volvería la inscripción anterior: «Es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda».
La iniciativa apunta directamente a revertir la reforma impulsada durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, cuando Mercedes Marcó del Pont presidía el organismo. A juicio del oficialismo, aquella modificación amplió el mandato del BCRA, debilitó su independencia y abrió la puerta al financiamiento monetario del déficit.
Bausili y la secuencia institucional
La situación de Santiago Bausili, presidente del BCRA en comisión desde el 11 de diciembre de 2023, también forma parte del debate. En Balcarce 50 evalúan impulsar el tratamiento de su pliego en el Senado una vez aprobada la nueva Carta Orgánica, para que su designación definitiva quede formalizada bajo las nuevas reglas. Su expediente permanece en la Comisión de Acuerdos del Senado; el decreto de designación establece que completará el mandato vigente hasta septiembre de 2028.
La reforma, además, está alineada con una recomendación del Fondo Monetario Internacional incluida en la segunda revisión del programa con Argentina, publicada en mayo: el FMI planteó la conveniencia de fortalecer la independencia, la gobernanza y los resguardos institucionales del BCRA una vez consolidado el proceso de estabilización macroeconómica.
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Capital busca reglas claras, y esta reforma intenta codificarlas en piedra. Blindar por ley la prohibición de emisión para financiar el déficit no es un gesto retórico: es el intento de hacer irreversible —o al menos costoso de revertir— el principal ancla del programa de estabilización. La amenaza de consecuencias penales para quienes aprueben presupuestos deficitarios es, en todo caso, la señal más contundente de que el Gobierno apuesta a cambiar los incentivos del aparato político que durante décadas usó el BCRA como caja. El mercado evaluará si la letra de la ley resiste la próxima mayoría que llegue al poder.


