El presidente Javier Milei protagonizó este jueves un tenso intercambio con un asistente durante su discurso por el 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. El episodio ocurrió mientras Milei defendía la ley de tierras y el ajuste fiscal ante el auditorio del recinto.
Un asistente identificado como el «ingeniero Castellanos», miembro vitalicio de la institución desde hace más de 30 años, interrumpió el discurso para señalar que el déficit fiscal existía «ahora» y no en un hipotético gobierno populista. Milei respondió: «No, ahora hicimos el ajuste porque los malditos populistas dejaron plantada la bomba».
Castellanos insistió y pidió que el presidente «terminara». Milei redobló la apuesta: «Voy a terminar este mandato, ser reelecto y estar cuatro años más». Ante la persistencia del hombre, el mandatario añadió: «¿Por qué no te alquilás un salón y te vas a hablar si tenés tantas ganas?», y lo llamó «kuka». Esa intervención generó aplausos en el auditorio. Castellanos fue invitado por el personal de ceremonial y protocolo a seguir el acto desde otra sala.
Consultado por La Nación, el ingeniero declaró: «Me han mandado a que me calle la boca». También afirmó: «Miente continuamente. La pobreza ha aumentado, las fábricas cierran, se quedan sin laburo». Castellanos señaló además que, según su visión, «el mejor presidente en 50 años, cuando estaba vivo, fue Néstor Kirchner».
Más allá del incidente, el núcleo del discurso de Milei fue el derecho de propiedad y su vínculo con la inversión. «Si violentamos el derecho de propiedad, no hay incentivos a ahorrar», sostuvo el mandatario. «Históricamente los distintos gobiernos en la Argentina se dedicaron a robarle a los argentinos y vulnerar ese derecho», agregó, y vinculó esa conducta con la incapacidad estructural del país para atraer capital productivo. También cuestionó a la oposición por las demoras en el tratamiento de la ley de tierras: «Está claro que aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad son la decadencia argentina».
El episodio condensa, en pocas palabras, el debate de fondo en Argentina. El ajuste fiscal duele —eso no está en discusión— pero la alternativa que propone quien interrumpió el acto es un retorno al ciclo kirchnerista, cuyo saldo en términos de inflación, deuda y destrucción de capital privado está documentado. Capital busca reglas claras: la ley de tierras y la defensa irrestricta de la propiedad privada no son caprichos ideológicos, son señales que los mercados leen antes de mover un peso. Que el debate ocurra precisamente en la Bolsa de Comercio subraya la apuesta: si Argentina quiere inversión, el Estado debe dejar de ser el primer depredador del ahorro privado.


