Javier Milei usó la cadena nacional para presentar un paquete de reformas que incluye la modificación de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la liberalización del mercado de capitales y un mecanismo de shutdown que suspende los sueldos de la clase política mientras dure el bloqueo legislativo.
La acusación central
En su discurso, Milei afirmó que «en 2010, como motivo de la creación del Fondo del Bicentenario, la expresidente y ahora condenada por delitos de corrupción, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, en complicidad con la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, le robaron al Banco Central 10.000 millones de dólares, que expresados a moneda de hoy equivalen a 15.000 millones de dólares». Según el presidente, fue «a partir de dicha estafa y para esquivar las consecuencias legales» que en 2012 se creó una nueva carta orgánica que «permitía emitir bajo cualquier pretexto».
El registro histórico de la inflación
Milei citó la inflación acumulada desde la creación del BCRA en 1935: una cifra de 20 dígitos. Desde el abandono de la convertibilidad, la tasa acumulada en lo que va del siglo XXI asciende a 168.580 por ciento, según los datos que presentó. «El Banco Central ha sido una herramienta que posibilitó el robo de la alta política», sostuvo.
Sobre la salida de la convertibilidad, Milei afirmó que los 15.000 millones de dólares de aquel momento «que eran de los argentinos, pasaron a manos de los políticos», cifra que a valores actuales ascendería a 30.000 millones de dólares.
El shutdown y los sueldos políticos
El presidente anunció que «durante lo que dure el grillete, el Presidente, el Vicepresidente, los senadores, los diputados, los ministros, secretarios y subsecretarios no cobrarán un solo peso de sueldo». La justificación fue directa: «Los políticos no tienen ningún incentivo para cuidar el bolsillo de los argentinos, porque nunca son ellos quienes pagan los platos rotos».
Liberalización del mercado de capitales
Milei anunció también «un proyecto de liberalización profunda» del mercado de capitales, con el objetivo de que el ahorro privado —hoy en gran parte fuera del sistema— se transforme en inversión productiva. «Esta reforma asegurará que, a medida que la economía se recupere y la gente vuelva a ahorrar, ese ahorro se transforme en fábricas, en maquinarias y en trabajo», dijo. Calificó las últimas décadas como «15 años perdidos».
Lectura editorial
La arquitectura de estas reformas responde a una lógica de libre mercado que Ágora Capital reconoce como coherente: si el banco central no puede emitir bajo cualquier pretexto, el impuesto inflacionario —el más regresivo de todos— pierde su sustento legal. El shutdown con suspensión de salarios políticos es, además, el tipo de alineación de incentivos que la teoría económica lleva décadas reclamando sin que ningún gobierno se atreviera a aplicarla.
El costo político de estas reformas será alto. Pero el costo de no hacerlas ya lo pagaron los argentinos durante 91 años: una inflación acumulada de 20 dígitos lo documenta mejor que cualquier discurso.


