La mesa política del Gobierno volvió a reunirse este martes en la Casa Rosada con una agenda concreta: destrabar las reformas legislativas del segundo semestre. La cita, liderada por la secretaria general de Presidencia, Karina Milei, reunió al jefe de Gabinete Diego Santilli, al ministro de Economía Luis «Toto» Caputo, al presidente de la Cámara Baja Martín Menem, a la jefa del bloque en el Senado Patricia Bullrich y al asesor presidencial Santiago Caputo, entre otros.
Dos proyectos concentran el foco del oficialismo. El primero es la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), que el presidente Javier Milei ya expuso ante su Gabinete en pleno el jueves pasado y ante los legisladores de La Libertad Avanza (LLA) este lunes. El texto no tiene fecha exacta de presentación, pero desde el Gobierno anticipan que estará listo en las próximas semanas. El segundo es la reforma electoral, orientada fundamentalmente a eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Para avanzar en ambos frentes, el respaldo de los gobernadores es determinante. Santilli, que desde su ingreso al Gabinete recompuso las relaciones con los mandatarios provinciales, lleva adelante esas conversaciones. Desde la Casa Rosada se advierte, con sutileza, que el Presidente valora por igual el acompañamiento en temas económicos y en temas políticos, un mensaje dirigido a los aliados que suelen votar con el oficialismo en el Congreso.
El encuentro es el segundo con la nueva conformación interna, tras la salida de Manuel Adorni, ahora investigado por la justicia federal por presunto enriquecimiento ilícito según consigna la fuente. En el Gobierno describen ese cambio como una «vuelta de página» que «oxigenó» la gestión y «reactivó la agenda».
En paralelo, un decreto publicado este lunes en el Boletín Oficial reasignó áreas que dependían de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología —bajo la órbita de Darío Genua, hombre de Santiago Caputo— hacia la dependencia de Santilli. Específicamente, Arsat y el Correo Argentino quedan ahora bajo la supervisión de Gustavo Coria, de las filas del jefe de Gabinete. El movimiento, reportado por Carlos Pagni en LN+, reaviva la tensión entre Karina Milei y Santiago Caputo, que parecía atenuada tras el caso Adorni.
Desde el corazón del oficialismo sintetizan la estrategia en una frase: «El gran debate público del Gobierno se va a dar en el Parlamento». La apuesta es posicionarse como «el Gobierno más reformista de la historia» a través del Poder Legislativo.
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Los números importan aquí más que la geometría interna. Una reforma de la Carta Orgánica del BCRA que avance en serio —con reglas claras para la emisión y la independencia del banco— sería una señal de primer orden para el riesgo país y para el crédito privado. El mercado lleva meses esperando ese ancla institucional. La eliminación de las PASO, por su parte, reduce costos electorales que hoy recaen sobre el contribuyente y simplifica el ciclo político. Ambas reformas apuntan en la dirección correcta: menos Estado discrecional, más reglas predecibles. El desafío es convertir la cohesión interna recién recuperada en votos concretos en el Congreso antes de que el calendario electoral absorba toda la energía política.


