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Miguel Gómez asume Hacienda con tres ejes: recorte de gasto, perfilamiento de deuda y reconexión con el FMI

El ministro designado del gobierno De la Espriella fija como primera meta equilibrar el déficit primario, hoy en 3,5% del PIB, y advierte que el ajuste tomará «buena parte del cuatrienio».
Imagen ilustrativa
domingo 12 de julio de 2026

El economista Miguel Gómez Martínez asumirá el Ministerio de Hacienda de Colombia el próximo 7 de agosto, junto con la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella. En diálogo con El Colombiano, el funcionario designado delineó una estrategia en tres frentes para sanear unas finanzas públicas marcadas por déficits persistentes y una deuda que, según sus propias palabras, «reduce el margen para nuevas iniciativas de gasto».

Tres palancas simultáneas. Gómez enumeró sus prioridades con precisión: primero, «un recorte importante del gasto público», protegiendo los subsidios dirigidos a las clases menos favorecidas; segundo, el perfilamiento de la deuda —sustituir vencimientos de corto plazo por instrumentos de mayor plazo, aprovechando la reciente baja de tasas de interés—; y tercero, restablecer contacto permanente con el FMI, el Banco Mundial y la CAF.

El déficit primario, punto de partida. El ministro designado situó el déficit primario actual «alrededor del 3,5% del PIB» y aclaró que equilibrarlo —es decir, que el gobierno deje de financiar su funcionamiento operativo con deuda— es el primer objetivo, aunque advirtió que no resolverá por sí solo el exceso de deuda acumulado. «Es un proceso que requiere paciencia, pero es indispensable para evitar una crisis de pagos con graves consecuencias económicas y sociales», afirmó.

Crecimiento como variable fiscal. Gómez señaló que durante el gobierno de Gustavo Petro el crecimiento promedio fue de 1,7% anual, calificándolo de «cifra muy baja». Agregó que «cada punto adicional de crecimiento del PIB representa cerca de seis billones de pesos para las finanzas públicas», subrayando que la confianza empresarial es condición necesaria para el ajuste.

Inflación y Ecopetrol. El futuro ministro calificó la inflación de «impuesto disfrazado» y criticó los aumentos salariales que, a su juicio, fueron neutralizados por la propia inflación. En cuanto a Ecopetrol, descartó una venta de participación estatal en el corto plazo: «Primero debemos recuperar a Ecopetrol; vender ahora no tiene sentido», sostuvo. El objetivo de mediano plazo que se trazó es recuperar el grado de inversión antes de que finalice el cuatrienio.

Subsidios: se mantienen, pero con auditoría. Gómez precisó que los subsidios monetarios continuarán, aunque anunció una revisión administrativa de las bases de datos para verificar que los beneficiarios sean quienes «realmente necesitan esos beneficios».

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El mercado ya votó sobre lo que necesita Colombia: reglas claras, cuentas ordenadas y un interlocutor creíble frente a los acreedores. El plan de Gómez Martínez responde exactamente a esa demanda. Cuatro años de crecimiento promedio de 1,7% y una inflación que avanzó mientras el resto del mundo la domaba son la herencia directa de un aparato estatal que gastó por encima de sus posibilidades y ahuyentó la inversión privada. El ajuste que se anuncia no es ideología: es aritmética. Capital busca reglas claras, y la señal de reconectar con el FMI y el Banco Mundial antes incluso de asumir el cargo indica que el nuevo equipo económico entiende el costo de seguir posponiendo lo inevitable.

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