La Alcaldía de Medellín publicó en el Secop II la licitación para construir la Sección Escuela El Tirol, en el corregimiento San Cristóbal, con una inversión superior a los $78.000 millones. La obra tendrá capacidad para 660 estudiantes de preescolar, primaria y bachillerato, y deberá estar terminada en diciembre de 2027, según la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU).
El gerente de la EDU, Emiro Valdés López, señaló que con esta convocatoria ya son nueve los megacolegios en etapa de contratación o ejecución. La administración proyecta construir 11 nuevas instituciones durante el cuatrienio, de las cuales diez integran las metas del Plan de Desarrollo.
Estado actual del portafolio. Cinco megacolegios avanzan en ejecución: El Diamante y Conrado González, en Robledo; Hernán Toro Agudelo, en Manrique; Municipal San Javier, en la comuna 13; y Rafael Uribe Uribe, en La América. Otros dos —Rodrigo Lara Bonilla, en Manrique, y La Libertad, en Villa Hermosa— ya fueron adjudicados y están próximos a iniciar. El Tirol y la Sección Escuela Niño Jesús de Praga permanecen en etapa de contratación.
Los proyectos se desarrollan bajo el concepto de escuelas inteligentes: edificaciones bioclimáticas, espacios flexibles, laboratorios, bibliotecas, zonas deportivas y dotación tecnológica. Valdés López destacó que la obra en San Cristóbal «se integra de una manera muy especial y significativa con todo el entorno ecológico y ambiental que lo rodea».
La meta del Distrito incluye, además, intervenir las 421 sedes educativas oficiales de Medellín en lo que la administración describe como una inversión histórica en infraestructura del sector educativo.
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Desde Ágora Capital, el avance es legible: una ciudad que respeta el ciclo contractual —licitación abierta, plazos publicados, trazabilidad en Secop II— genera las condiciones mínimas para que el sector privado de la construcción compita con reglas claras. Nueve megacolegios en contratación o ejecución simultánea representan un flujo de obra pública que, bien ejecutado, moviliza cadenas de valor locales sin requerir atajos que después cuestan el doble al contribuyente.
El contraste con otras ciudades colombianas donde la infraestructura educativa languidece en promesas no es menor. Capital busca reglas claras, y Medellín, bajo la gestión de Gutiérrez, ofrece al menos el andamiaje institucional para que esas reglas funcionen.


