El patrimonio familiar del muralista mexicano Jorge González Camarena —uno de los artistas más reconocidos del muralismo nacional— fue tomado de manera ilegal, según la denuncia pública de su nieta, Adriana González Camarena. El inmueble, ubicado en Martín Mendalde número 928, colonia Del Valle, alcaldía Benito Juárez, lleva más de cien años en manos de la familia.
Adriana relató que un domingo, mientras caminaba con su perro, encontró personas dentro del inmueble. Las grabó. Días después, el portero del edificio le advirtió: «Adrianita, cuídate, ya te tienen ubicada, vieron que los grabaste». La amenaza fue directa: que ya no saliera con su perro blanco.
Velocidad que delata organización
Lo que más preocupa a la familia no es solo el despojo, sino la velocidad de la operación. Según Adriana, en un lapso de tres semanas el inmueble ya contaba con medidor de luz nuevo, ventanas, portones, lámparas, cortinas y personas viviendo adentro. «Llegaron camionetas con material de construcción, tablaroca y pintura», describió. Para la afectada, esa capacidad logística y financiera apunta a una organización estructurada: «Hay algo que no se puede ocultar y es el poder y el dinero».
La propiedad, según Adriana, jamás estuvo en venta ni en renta. Su tía, hija directa del muralista, tenía la posesión del inmueble. «Lo que hicieron fue tomar la propiedad de manera ilegal», señaló.
Duelo y soledad ante el aparato estatal
El 20 de junio, cuando Adriana tenía previsto presentar la denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, falleció su padre. Ese mismo día, el trámite quedó suspendido. Su tía, hija del muralista, ha sido hospitalizada en varias ocasiones por problemas cardíacos. «Hoy prácticamente estoy sola enfrentando todo esto», afirmó.
El caso se suma a una serie de denuncias similares en la colonia Del Valle Centro. Vecinos de la zona acusan que un grupo identificado opera sobre inmuebles con problemas sucesorios o en proceso de regularización. El caso que detonó un plantón de cuatro días en el cruce de Matías Romero y avenida Coyoacán involucra la Privada Matías Romero número 18, donde los propietarios acusan que una mujer identificada por vecinos como Virginia «N» ingresó al inmueble junto con otro hombre tras forzar las cerraduras.
El legado cultural como argumento y como blanco
Adriana hizo un llamado directo al Gobierno de la Ciudad de México: «Mi abuelo le dejó un legado muy importante a México. Sus obras están en edificios públicos, en museos y en espacios históricos. Creo que el Gobierno tiene una deuda con él».
Desde Ágora Capital, el patrón que emerge en Del Valle no es un fenómeno aislado: es la consecuencia previsible de un Estado que no garantiza el derecho de propiedad con eficacia. Cuando el aparato de justicia responde tarde —o no responde—, el capital criminal llena el vacío. La propiedad privada no es un privilegio; es el cimiento sobre el que se construye cualquier patrimonio familiar, sea de un muralista célebre o de un vecino anónimo. El mercado de vivienda en la Ciudad de México no puede funcionar si quienes tienen títulos legítimos deben enfrentar solos a organizaciones con recursos, logística y amenazas. El costo de esa omisión lo pagan las familias.


