Las exportaciones pesqueras argentinas sumaron USD 1.677 millones entre enero y agosto de 2026, con una suba de 23,4% frente al mismo período de 2025, según un informe de CAPeCA elaborado en base a datos del Indec.
El volumen también avanzó, aunque a menor ritmo: se exportaron 414.252 toneladas de productos pesqueros, 10,2% más que un año antes. La diferencia entre ambos registros respondió a una mejora de precios internacionales y a un cambio en la composición de lo que Argentina vende al exterior.
Dentro del sector, el calamar Illex siguió siendo el producto de mayor valor exportado, con casi USD 480 millones facturados entre enero y agosto. Sin embargo, sus ventas cayeron 9,3% en valor y 7,8% en volumen, con un precio promedio de USD 2.783 por tonelada.
El gran impulso vino del langostino entero, cuyas ventas al exterior treparon 258,3% en valor, hasta USD 368,7 millones, y 205,1% en volumen. El precio promedio fue de USD 6.919 por tonelada, 17,4% más que hace un año. La mejora estuvo ligada a la campaña en aguas provinciales y a los desembarques registrados en Chubut. España fue el principal destino, con un aumento de 279,9% en las toneladas enviadas y una suba de 19% en el precio promedio.
Las colas de langostino también crecieron: 19,4% en valor y 11,1% en volumen. La merluza en filet avanzó 19,6% en valor y 9,3% en volumen.
Por regiones, Asia concentró USD 689 millones de las exportaciones pesqueras argentinas, seguida por Europa con USD 593 millones. China se mantuvo como el principal comprador individual, con USD 455 millones, el 27,2% del total exportado por el sector, y una suba de 8,4% frente a 2025.
Pero el salto exportador convive con una presión externa sobre el recurso. Hay cerca de 500 buques extranjeros, mayormente chinos, operando en la llamada «Milla 201», al borde del Mar Argentino. A eso se suma la actividad en torno de las Islas Malvinas, administrada por el gobierno isleño, con licencias que Argentina no reconoce.
Según publicó Revista Puerto, esa administración otorgó 201 licencias de pesca durante 2025. También declaró 204.040 toneladas capturadas y recaudó 36 millones de libras esterlinas, unos USD 47,7 millones, por la emisión de esas licencias, que sostienen cerca de la mitad del presupuesto de la isla. El 80,7% de ese ingreso provino de las dos especies de calamar.
La foto es clara: el sector privado argentino mejora márgenes, sube volumen y gana precios, pero lo hace sobre un tablero donde el recurso marítimo enfrenta competencia externa y reglas políticas que no controlan los productores locales. Capital busca reglas claras, y acá todavía hay demasiado espacio para la disputa sobre quién captura, quién licencia y quién se queda con el valor.
La oportunidad existe, pero también el riesgo país del propio mar argentino: sin una defensa más firme del recurso y de la transparencia, parte del retorno queda fuera del circuito productivo nacional. El mercado ya votó con más exportaciones; ahora el Estado debe evitar que la burocracia y la pasividad le cedan ese flujo a terceros.



