Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Economía global

La Casa Blanca apuesta por la energía nuclear como eje de su nueva visión científica

El informe «Science: A New Golden Age» desplaza el modelo de investigación básica de posguerra y coloca la energía nuclear —junto a la IA y la computación cuántica— en el centro de la agenda tecnológica de Trump.
Imagen ilustrativa
martes 4 de agosto de 2026

La Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) publicó el informe «Science: A New Golden Age». El documento propone desmantelar el modelo de investigación que Estados Unidos heredó de Vannevar Bush en 1945. Ese modelo financiaba ciencia básica en universidades. El nuevo plan lo llama «calcificado».

El contraste es directo. Bush defendía la investigación libre, impulsada por el propio investigador. El nuevo informe propone redirigir los fondos hacia equipos grandes que trabajen en «grandes desafíos» definidos por el gobierno. También plantea reducir la financiación a las principales universidades y buscar alternativas a la revisión por pares.

La revista Science describió el plan en esos términos. Los investigadores estadounidenses han respondido con escepticismo. Pocos cuestionan que el sistema actual necesita ajustes. Nadie pide, sin embargo, reemplazarlo por completo bajo principios radicalmente distintos.

El ángulo energético del informe sorprende. El petróleo y el gas no aparecen como protagonistas. A pesar del discurso oficial sobre «dominancia energética» basada en el shale y las reservas de carbón, los hidrocarburos reciben apenas una mención de paso en el documento.

El protagonista real es la energía nuclear. Trump, en su carta de transmisión al director de la OSTP Michael Kratsios, colocó la tecnología nuclear junto a la inteligencia artificial y la computación cuántica. El informe la presenta como la piedra angular de la nueva era. La vincula directamente con la manufactura y con las demandas energéticas de la IA.

El documento atribuye el rezago nuclear de décadas pasadas a la regulación excesiva. Esa lectura es discutida. Críticos del plan señalan que simplifica la historia y omite factores de mercado, costos de construcción y accidentes que también frenaron el sector.

El plan también propone dar a funcionarios políticos supervisión sobre la asignación de fondos de investigación. Propone prohibir colaboraciones con investigadores extranjeros. Y busca alinear la agenda científica con las prioridades presidenciales. Para la comunidad científica, esas medidas van más allá de la reforma administrativa.

---

Desde la perspectiva de Ágora Capital, el giro nuclear tiene lógica de mercado. La IA consume energía de forma exponencial. El capital privado ya busca fuentes de generación confiable y densa. Nuclear responde a esa demanda mejor que ninguna intermitente.

El problema no es el destino: es el camino. Centralizar la agenda científica en prioridades políticas es lo opuesto al libre mercado de ideas. El Estado que elige los ganadores tecnológicos rara vez acierta. La historia del shale —impulsado por empresas y mercados, no por mandatos de Washington— lo demuestra con claridad. Capital busca reglas claras, no ciencia por decreto.

Más de Economía global