El presidente José Antonio Kast reunió este jueves a sus antecesores Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Gabriel Boric, además de la ex primera dama Cecilia Morel y Magdalena «Pichita» Piñera —en representación del expresidente Sebastián Piñera— y Miguel Patricio Aylwin, hijo del expresidente Patricio Aylwin, para conmemorar los 200 años de la creación de la Presidencia de la República.
La jornada arrancó con el tradicional juramento a la bandera en la Plaza de la Ciudadanía, siguió con un almuerzo privado en el Salón Rojo de La Moneda y culminó en una ceremonia oficial en el Museo Histórico Nacional. Antes de partir, los tres presidentes en ejercicio y expresidentes se fotografiaron en el frontis del Palacio.
Boric fue el primero en tomar la palabra y lo hizo con un guiño a su reciente salida del cargo: «Tengo un déjà vu... pero ya pasó». Luego adoptó un tono institucional y reveló el contenido de la carta que entregó a Kast el 11 de marzo en la ceremonia de cambio de mando: «Hemos sido rivales en ideas y seguramente lo seguiremos siendo, pero nos une Chile (...) como expresidente siempre estaré disponible para lo que la República requiera». Agregó que «el poder siempre es prestado» y que «cada uno de nosotros pasa, el pueblo y las instituciones quedan».
Frei Ruiz-Tagle puso el acento en el carácter integrador que, a su juicio, debe asumir todo jefe de Estado: «Un Mandatario se despoja de su militancia al cruzar el umbral del Palacio de La Moneda. Se gobierna para quienes votaron a favor, se gobierna con igual o mayor fuerza para quienes votaron en contra». También recordó a su padre, Eduardo Frei Montalva: «Fue un líder, el líder de la Revolución en Libertad. Todo lo que aprendí, lo aprendí de él».
Cecilia Morel, más breve, evocó al fallecido expresidente Piñera: «Nada le gustaba más que la historia (...) Si le hubiera tocado hablar a él, no hubiera dejado hablar a nadie más». La frase provocó un aplauso espontáneo entre los asistentes.
Kast cerró recogiendo las palabras de Boric: «Hemos sido rivales y cada uno, desde sus convicciones, piensa siempre en Chile, en el honor que es servir a la patria, más allá de las diferencias».
La convocatoria registró dos ausencias relevantes. La expresidenta Michelle Bachelet se encontraba en una gira por Pakistán, Bahréin y Liberia en el marco de su candidatura a secretaria general de Naciones Unidas —candidatura que perdió el respaldo oficial de Chile tras la llegada de Kast a La Moneda—, aunque desde Palacio reconocen que se hicieron gestiones intensas para compatibilizar su agenda. El expresidente Ricardo Lagos, por su parte, mantiene desde enero de 2024 su decisión de retirarse de la vida pública.
La escena del jueves ilustra algo que los mercados y los inversores valoran tanto como cualquier dato macroeconómico: la solidez del andamiaje institucional. Cuando los titulares del poder —con ideologías opuestas— comparten el mismo estrado sin que el protocolo se rompa, el riesgo país baja en silencio. Chile lleva dos siglos construyendo esa reputación de estabilidad; preservarla es, en sí misma, una política económica. Capital busca reglas claras, y las reglas empiezan por la continuidad de las instituciones.


