Frank Bisignano, director del Servicio de Impuestos Internos (IRS) y de la Administración del Seguro Social, enfrenta acusaciones publicadas esta semana por el Wall Street Journal que lo señalan de haber espiado a colegas y mal utilizado recursos corporativos durante su etapa como co-director de operaciones en JPMorgan Chase, hace más de una década.
Las acusaciones más graves incluyen, según el diario, haber accedido a comunicaciones internas y datos sensibles de otros ejecutivos sin justificación aparente de negocio, y haber usado el jet corporativo para fines personales. El WSJ indicó que sus reportes están «respaldados por múltiples fuentes con conocimiento del asunto».
Sin embargo, un ejecutivo senior de JPMorgan con conocimiento directo de los hechos afirmó al New York Post que «el banco investigó las acusaciones de espionaje y mal uso de fondos y no encontró evidencia de irregularidades». Ese mismo ejecutivo señaló que el uso del jet corporativo también fue investigado, con igual resultado: «no encontramos evidencia». Bisignano, a través de su abogado, negó ambas acusaciones.
Charles Scharf, actual CEO de Wells Fargo y uno de los ejecutivos mencionados en el artículo del Journal como presunta víctima del espionaje, declaró al Post que él y Bisignano son amigos. «Todo lo que sé es lo que he visto, y nunca vi ningún espionaje», dijo Scharf, quien dejó JPMorgan en 2012. Agregó que habló con Bisignano tras la publicación y que ambos «bromearon» sobre el asunto.
Un excolega ofreció una lectura alternativa del papel de Bisignano en el banco: como co-COO, estaba a cargo del área de cumplimiento normativo, cuya función era precisamente monitorear comunicaciones internas y externas para garantizar el cumplimiento de las políticas corporativas. «Frank recibió ese trabajo de Jamie y lo hizo algo importante. Revisaban todo lo que hacíamos», explicó la fuente.
Desde que dejó JPMorgan en 2013, Bisignano dirigió la procesadora de pagos First Data y luego Fiserv, tras la fusión de ambas empresas. El presidente Donald Trump lo incorporó a su equipo como agente de cambio para reformar dos instituciones conocidas por su pesada burocracia. Recientemente contrató a Vince LaPadula, otro exejecutivo de JPMorgan, como su segundo al mando en el IRS. LaPadula contó que antes de aceptar el cargo consultó directamente a Jamie Dimon, quien le respondió: «Absolutamente… él es Mr. Fix It».
JPMorgan, por su parte, ya había calificado a Bisignano públicamente como «un asesor de confianza durante años, conocido por su determinación, cuyo servicio al país aplaudimos».
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El momento de la publicación genera preguntas legítimas. Bisignano ahora controla dos organismos que concentran información financiera sensible de cada contribuyente estadounidense: el IRS y la Seguridad Social. Esa posición lo convierte en blanco natural para quienes prefieren que el aparato estatal permanezca sin reformar. Los hechos documentados hasta ahora muestran acusaciones de más de una década que el propio banco investigó y cerró sin hallazgos. El mercado de la credibilidad también tiene sus propias reglas: cuando la institución afectada exonera al acusado y la presunta víctima bromea con él, el peso de la prueba recae sobre quienes lanzan el cargo. La libre empresa necesita reformadores con mandato claro; el ruido mediático sin sustento es el instrumento favorito de quienes defienden el statu quo burocrático.


