La economía chilena podría crecer en torno a 0% este año, o incluso contraerse, mientras la inflación mundial y local sigue alta por el conflicto en Irán. En ese contexto, Macarena Navarrete, country manager de EY, sostuvo que los mercados externos están convulsos y que los inversionistas internacionales requieren más señales para apostar por el país.
A su juicio, una de esas señales está en el proyecto de Ley de Presupuestos 2027, donde el Ejecutivo está apostando por la inversión. También destacó aumentos en partidas vinculadas con el Ministerio de Bienes Nacionales, destinadas a regularizar terrenos fiscales y hacer catastros, así como un alza importante del presupuesto de seguridad.
Navarrete planteó que este gobierno fue elegido por dos cosas: seguridad y crecimiento. Y añadió que, a propósito del proceso de concesiones del expresidente Ricardo Lagos, «aprendimos que un gobierno puede ser sumamente exitoso a través de las obras públicas».
Sobre la economía, dijo que el país atraviesa un momento difícil y que el próximo año podría ser mejor, aunque eso dependerá de factores como la Ley de Reconstrucción, la reforma al mercado de capitales y una serie de cambios a nivel de decretos. También señaló que hay elementos comunicacionales que pesan, entre ellos cambiar el sentimiento de los inversionistas.
La ejecutiva afirmó que Chile es un país extremadamente abierto y que está viviendo un mal momento geopolítico mundial. Por eso, dijo, hay que entusiasmar al inversionista extranjero respecto de que invertir en Chile es «un buen negocio», considerando que hubo desánimo tras los retiros de fondos previsionales, el estallido social y las reformas constitucionales. Recordó además que, según inversionistas internacionales en el ChileDay, lo que esperan es una señal: que los chilenos demuestren que también creen en su país.
En esa línea, destacó que el proyecto de Presupuesto es más bien neutro, crece lo que va a crecer la economía o solo levemente expansivo, pero subrayó que está avanzando en inversiones, obras públicas, vivienda y reconstrucción. A su juicio, el gobierno ha recogido la realidad y ha reaccionado a ella.
Respecto de la megarreforma, señaló que pudieran verse más inversiones, aunque advirtió que las empresas tampoco estaban invirtiendo tanto antes de que se eligiera al actual gobierno. Dijo que las inversiones grandes anunciadas ya partieron y que lo que se observa es una contradicción entre el boom de inversiones esperado y el que finalmente no llegó.
También sostuvo que el aumento del costo de la bencina generó un impacto visible en el ánimo de la ciudadanía, con efectos sobre las compras y, en cadena, sobre los resultados de las compañías. Y remarcó que no es lo mismo aprobar leyes para reconstrucción, inversión y mejoramiento de la economía con un acuerdo importante que hacerlo con poca aprobación.
Navarrete afirmó que para el inversionista importa cuánto va a durar este escenario, porque ese es su horizonte de inversión. En ese punto, dijo que la invariabilidad tributaria de la megarreforma entrega cierta seguridad al inversionista extranjero, que tiene por una larga ventana de tiempo una tasa acotada.
También mencionó que hay muchas preguntas de clientes por repatriación de capitales y que existe interés por la reducción de 50% del impuesto a las donaciones.
El mensaje de fondo es claro: sin confianza, no hay capitalización suficiente ni flujo de inversión que sostenga el crecimiento. El Estado puede mover partidas, abrir espacios y anunciar reformas, pero si el sector privado sigue dudando de la continuidad de las reglas, el riesgo país no baja por decreto.
La prueba para Chile no está solo en el Presupuesto 2027, sino en la credibilidad que logre construir entre inversionistas locales y extranjeros. Capital busca reglas claras, y cuando esa condición falla, el mercado vota con cautela y postergación.



