El exministro del Interior y excanciller José Miguel Insulza afirmó que la expresidenta Michelle Bachelet «ya sería secretaria general de las Naciones Unidas si no fuera por la decisión del gobierno del Presidente Kast». La declaración la hizo en el programa de streaming Desde la Redacción, de La Tercera, y coincidió con la publicación de los primeros sondeos del Consejo de Seguridad, que ubicaron a Bachelet en cuarto lugar.
Insulza calificó ese resultado como un dato preliminar, no como un «traspié». Señaló que el segundo straw poll está previsto para el 21 de agosto y que habrá rondas adicionales en agosto, septiembre y octubre. Con todo, reconoció que la ausencia de respaldo gubernamental «siempre es una carga en contra»: «No estar apoyado por el país de uno crea algunos problemas y suspicacias en algunos países que hay que explicar».
El exfuncionario añadió que varias mujeres latinoamericanas que contemplaban postularse desistieron al considerar que competir con Bachelet «no valía la pena». Por eso calificó la decisión de no apoyarla como «un grave error», y subrayó que Chile cuenta con 193 países en competencia para acceder a ese cargo.
Aranceles y diplomacia con Washington
Consultado sobre el arancel del 10% que Estados Unidos aplicó a Chile —más un 2,5% adicional—, Insulza criticó la gestión del gobierno. «Lo que yo no habría hecho nunca es decir: hágannos este favor, arréglenos este problema, que fue un poco lo que dijeron los ministros», sostuvo. Advirtió que cuando un país empieza a «arreglarle problemas» a otro, «le pide otras cosas».
Insulza recordó que Chile mantiene un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que establece arancel cero, y consideró que el asunto debe resolverse en la Oficina del Representante Comercial (USTR), no en la Casa Blanca. Expresó su expectativa de que importadores estadounidenses acudan a la Corte Suprema, como ocurrió en la primera ronda arancelaria de Trump.
Sobre el embajador Brandon Judd, quien criticó públicamente a ministros chilenos en un acto ceremonial, Insulza fue directo: «Es un poquito novato el embajador. Esa cosa no la hace un diplomático. Un diplomático primero alega por otros lados». Agregó que «la falta de experiencia le pasó la cuenta».
En materia de vocería, el exfuncionario sostuvo que el Ministerio del Interior debería asumir la coordinación política del día a día, y cuestionó que hayan salido a responder sobre aranceles el ministro de Defensa y el de Agricultura: «No corresponde».
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Lo que el episodio deja en evidencia trasciende la candidatura de Bachelet. Un gobierno que no logra hablar con una sola voz en política exterior —y que permite que ministros sectoriales gestionen materias de cancillería— envía señales débiles tanto a Washington como a los organismos multilaterales. Capital busca reglas claras, y la claridad empieza por saber quién habla en nombre del Estado. El costo de la descoordinación no lo paga el gobierno: lo paga el país.


