La industria manufacturera colombiana cerró mayo con una caída anual de 0,4% en producción real, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Las ventas reales retrocedieron 0,8% y el personal ocupado disminuyó 1% frente al mismo mes del año anterior.
De las 39 actividades industriales evaluadas en la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial, 25 registraron variaciones negativas en su producción real. Esos subsectores restaron en conjunto 3,6 puntos porcentuales a la variación anual del indicador. Los 14 subsectores con resultados positivos aportaron 3,2 puntos porcentuales, insuficientes para compensar el deterioro mayoritario.
El balance acumulado entre enero y mayo todavía se mantiene en terreno positivo para producción y ventas: la producción real creció 1,2% en el año corrido y las ventas reales anotaron 0,7%. Sin embargo, el empleo industrial acumula una variación negativa de 0,7%, lo que revela que la recuperación parcial no genera puestos de trabajo.
Mapa regional del deterioro
El comportamiento fue heterogéneo entre departamentos. De los 14 dominios analizados, seis registraron variaciones negativas. Las contracciones más pronunciadas correspondieron a Córdoba, con -14,6%; Tolima, con -10,0%; Atlántico, con -5,5%; Bogotá, con -4,3%; y Antioquia, con -3,5%.
En el extremo opuesto, Caldas y Boyacá lideraron el crecimiento industrial con incrementos de 13,2% y 11,2%, respectivamente.
A nivel urbano, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá fue la zona que más restó al promedio nacional: su producción real cayó 3,7% en mayo y contribuyó con -0,6 puntos porcentuales a la variación total del indicador.
Lo que dicen los números
Los datos del DANE dibujan una industria que no logra consolidar una tendencia positiva. El acumulado anual positivo convive con un mayo negativo en los tres indicadores clave: producción, ventas y empleo. La destrucción de empleo industrial —persistente incluso en los meses donde la producción creció— es la señal más preocupante para la capacidad productiva de largo plazo.
Desde la perspectiva del libre mercado, el contexto regulatorio importa. Las fuentes consultadas mencionan que el 68% de las empresas anticipa que la reducción de la jornada laboral a 42 horas afectará su rentabilidad, y que Colombia ya es el país de la OCDE donde más horas se trabaja. Cuando el aparato estatal incrementa los costos laborales en un entorno de demanda débil, el ajuste recae sobre el empleo antes que sobre la producción. Los números de mayo apuntan exactamente en esa dirección.


