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IATA pide bajar el IVA al 5%: en un vuelo Bogotá-Miami el 51% del tiquete son impuestos

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo entrega al próximo gobierno colombiano un plan de cuatro puntos para liberar a la aviación de una carga fiscal que frena rutas, pasajeros y empleo.
Imagen ilustrativa
miércoles 5 de agosto de 2026

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) presentó un documento con recomendaciones para el próximo gobierno de Colombia en el que pide reducir el IVA aplicado a los tiquetes aéreos y al combustible de aviación hasta el 5%. El objetivo declarado: aliviar la presión tributaria sobre pasajeros y aerolíneas para estimular la demanda y abrir nuevas rutas.

Los números hablan solos. En un vuelo entre Bogotá y Miami con un precio aproximado de $1.733.770, el 51,3% del valor total corresponde a impuestos y tasas —tasa aeroportuaria, impuesto de timbre, IVA y gravámenes estadounidenses—. En el mercado doméstico la proporción es menor pero igualmente significativa: un tiquete Bogotá-Medellín de unos $176.500 destina el 28,4% al pago de impuestos y tasas.

A ese panorama se suma un nuevo gravamen. Según recuerda IATA en su documento, a partir del 21 de septiembre los viajeros que salgan de Colombia hacia destinos internacionales deberán pagar un impuesto adicional de un dólar, lo que elevará aún más el componente fiscal incluido en el precio final del tiquete.

El sector pesa. La organización respalda su propuesta con cifras de impacto económico: la aviación genera más de 90.000 empleos directos en Colombia y, considerando todo el encadenamiento productivo, el efecto asciende a cerca de 920.800 puestos de trabajo. El conjunto de actividades asociadas representa el 4,3% del PIB nacional, mientras que la operación directa del sector aporta el 0,8% del PIB.

Para IATA, una estructura tributaria más liviana no solo beneficiaría a los pasajeros, sino que fortalecería la posición competitiva de Colombia frente a otros países de la región y facilitaría la consolidación de más rutas comerciales. El documento resume la propuesta en una frase: el próximo gobierno debería «disminuir la carga impositiva al usuario para contribuir a mejorar la competitividad y el crecimiento de la aviación colombiana».

Lectura de Ágora Capital. La propuesta de IATA llega en un momento políticamente oportuno: Colombia está en transición de gobierno y el sector privado aprovecha la ventana para colocar sobre la mesa una agenda de competitividad que el petrismo ignoró sistemáticamente. El diagnóstico es irrefutable —más de la mitad del precio de un tiquete internacional va al fisco— y la solución es de manual: menos impuesto, más demanda, más empleo, más PIB. Capital busca reglas claras, y en aviación esas reglas se llaman tarifas predecibles y cargas fiscales razonables.

El riesgo es que el próximo gobierno, cualquiera que sea, ceda a la tentación recaudatoria de corto plazo y postergue una reforma que ya tiene números, argumentos y respaldo internacional. Reducir el IVA al 5% no es un regalo al sector: es una inversión en conectividad que el contribuyente colombiano termina pagando de todas formas, solo que en forma de rutas canceladas y pasajes fuera de alcance.

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