La Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) y el Consejo Nacional de Inversiones (CNI) de Honduras firmaron un convenio de cooperación orientado a atraer inversión nacional y extranjera, fortalecer la competitividad empresarial y reforzar la seguridad jurídica en el país.
El acuerdo fue suscrito por Epaminondas Marinakys, secretario ejecutivo y ministro de Inversiones del CNI, y Karim Alejandro Faraj, presidente de la CCIT. Ambos funcionarios coincidieron en que la cooperación institucional es condición necesaria para mejorar el clima de negocios.
Una agenda conjunta con destino claro
Las dos entidades desarrollarán una agenda común que incluye conferencias, seminarios especializados, ruedas de negocios, ferias nacionales e internacionales y espacios de networking. La CCIT pondrá a disposición sus instalaciones para jornadas de capacitación y difundirá entre sus afiliados los servicios del CNI, canalizando hacia esa institución a empresarios e inversionistas que requieran asesoría.
El convenio también contempla el acompañamiento a inversores en todas las etapas de sus proyectos: desde la identificación de oportunidades hasta el establecimiento y expansión de operaciones. Para ello, el CNI trabajará de forma coordinada con firmas legales, consultores especializados y profesionales en mecanismos de conciliación.
La meta: 100.000 empleos
El acuerdo fija como objetivo la generación de más de 100.000 empleos en sectores como logística, comercio, industria y servicios. Marinakys subrayó que «promover inversiones requiere que las instituciones trabajemos de manera articulada», mientras que Faraj afirmó que «la inversión crece cuando existe un entorno de confianza, reglas claras y una estrecha colaboración entre el sector público y la empresa privada».
El eje de seguridad jurídica es, según ambas partes, el pilar que puede convertir a Honduras en un destino competitivo frente a otros mercados de la región.
Lectura editorial
El mercado ya votó: sin certeza jurídica, el capital no llega. Honduras lleva años batallando con una percepción de riesgo elevado que desincentiva la inversión productiva. Esta alianza entre la CCIT y el CNI apunta en la dirección correcta al reconocer que la libre empresa necesita reglas predecibles, no solo incentivos fiscales.
El desafío real no está en la firma del convenio, sino en la ejecución. Logística, comercio e industria son sectores con alta sensibilidad a la seguridad física y jurídica. Si Honduras logra traducir este acuerdo en trámites más ágiles, marcos legales estables y reducción efectiva de barreras burocráticas, los 100.000 empleos proyectados dejarán de ser una aspiración para convertirse en retorno medible. El dinero privado, nacional y extranjero, está esperando exactamente eso.


