El gobierno del presidente José Antonio Kast salió a defender públicamente a su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, horas antes de la votación en particular de la megarreforma tributaria en el Senado, prevista para este miércoles.
El ministro Secretario General de la Presidencia, José García Ruminot, rechazó las acusaciones de inflexibilidad. «Contrariamente a lo que la gente sostiene, el ministro Quiroz ha demostrado tener mucha, mucha voluntad de diálogo», afirmó a 24H. Agregó que Quiroz «ha sido tratado a veces muy mal y muy injustamente».
La Comisión de Hacienda del Senado despachó el proyecto a la Sala el día anterior. Persisten diferencias con parlamentarios aliados sobre el financiamiento del Fondo Común Municipal y otros puntos específicos.
El escenario fiscal impone sus propios límites. El senador independiente-PPD Pedro Araya impulsó una solicitud para reducir el impuesto específico a los combustibles como condición de apoyo. García Ruminot cerró esa puerta. Citó el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y el alza en los precios internacionales del crudo. «El país prácticamente no tiene reservas», señaló. Tanto Kast como Quiroz han subrayado que «la responsabilidad fiscal debe prevalecer sobre cualquier negociación política».
El Ejecutivo también trabaja el frente parlamentario en la Cámara. El proyecto deberá regresar en tercer trámite constitucional. Ahí los votos del Partido de la Gente (PDG) pueden ser decisivos. Tras reunirse con la diputada Zandra Parisi, García Ruminot confirmó que el gobierno pondrá urgencia al proyecto de reducción de costos de medicamentos y pañales para beneficiarios del Registro Social de Hogares. «Seguramente el mismo día lunes», precisó. El tipo de urgencia se definirá en los próximos días. El objetivo es evitar que la megarreforma termine en una comisión mixta, escenario que La Moneda quiere eludir para acelerar la aprobación definitiva.
Los números del proyecto, conocido también como iniciativa de reconstrucción y reactivación económica, siguen siendo el centro del debate. El gobierno necesita votos y los está comprando con compromisos legislativos paralelos. Eso es política presupuestaria clásica.
Desde Ágora Capital, la lectura es clara. Disciplina fiscal en el discurso y concesiones de gasto en la práctica: ese es el equilibrio inestable que sostiene la coalición de votos. El mercado observa si la carga tributaria que contiene la reforma afecta los incentivos a la inversión privada. Capital busca reglas claras. Lo que no busca es una reforma cuyo costo final dependa de cuántos proyectos colaterales haya que prometer para cruzar la línea.


