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Félix Plasencia crea cargo y nombra a Oliver Blanco viceministro primero de Exteriores y Comercio

El canciller venezolano amplía el organigrama diplomático y encarga a Blanco la captación de socios comerciales en distintos continentes, sin relevar sus funciones actuales para Europa y América del Norte.
Imagen ilustrativa
domingo 26 de julio de 2026

El canciller venezolano Félix Plasencia creó el cargo de viceministro primero del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional y designó a Oliver Blanco para ocuparlo, según informó el medio venezolano El Nacional este 25 de julio de 2026.

Blanco ejercerá las nuevas responsabilidades en paralelo a sus funciones vigentes como viceministro para Europa y América del Norte, lo que concentra en un solo funcionario dos áreas de peso dentro de la diplomacia económica del país.

Plasencia destacó la experiencia de Blanco para liderar los objetivos estratégicos en el extranjero y señaló que el despacho busca optimizar las negociaciones bilaterales y asegurar la continuidad de la denominada Diplomacia de Paz en el plano geopolítico global.

En el plano comercial, el nuevo despacho asumirá de forma directa la captación de socios y el establecimiento de alianzas económicas. El plan de trabajo prioriza, según la fuente, la diversificación de las relaciones de intercambio de bienes para beneficiar el desarrollo productivo nacional.

La reorganización llega en un momento de señales mixtas en la política exterior venezolana. El gobierno venezolano anunció la salida de Venezuela de la Corte Penal Internacional, hecho recogido por El Nacional. Al mismo tiempo, la misma fuente reporta que Delcy Rodríguez recibió en Caracas a una delegación del Congreso de Estados Unidos para evaluar una agenda bilateral.

La lectura de Ágora Capital. Un nuevo cargo creado por decreto ministerial, con atribuciones que solapan las ya existentes, es ante todo una señal de gestión burocrática, no de apertura económica real. Capital busca reglas claras: marcos jurídicos estables, respeto a contratos y acceso a mecanismos internacionales de solución de controversias. Ninguno de esos elementos está garantizado por el simple rediseño de un organigrama. La diversificación exportadora que Caracas proclama como objetivo requiere algo más que un nuevo título en una tarjeta de presentación: exige el tipo de certidumbre institucional que aleja, no acerca, la salida de organismos de supervisión internacional. El mercado ya votó sobre Venezuela hace tiempo; revertir ese veredicto demanda reformas de fondo, no de forma.

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