Del 26 al 29 de agosto, Medellín acogerá la edición número 26 de Expocamacol, la Feria Internacional de la Construcción, la Ingeniería, la Arquitectura y el Diseño. La proyección: negocios superiores a US$1.198 millones y una derrama económica local de entre US$15 millones y US$16 millones, según estimaciones de la Alcaldía de Medellín.
El evento, organizado por Camacol Nacional y Camacol Antioquia, se desarrollará en Plaza Mayor con 28.000 metros cuadrados de exhibición distribuidos en 14 pabellones. Participarán 500 expositores, empresas de 19 países, 40 categorías de productos y más de 200 conferencias académicas. La meta de asistencia es superar los 53.000 visitantes registrados en la edición anterior.
Eduardo Loaiza Posada, gerente de Camacol Antioquia, señaló que la edición anterior cerró con negocios certificados por US$1.198 millones, cifra validada por ProColombia y la Cámara de Comercio de Medellín. «Es una feria de tendencias, de contacto empresarial y, sobre todo, de negocios», afirmó el dirigente gremial.
La demanda ya habló antes del evento: desde noviembre del año pasado el 90% de los espacios estaba comercializado y actualmente más de 20 empresas aguardan en lista de espera por falta de disponibilidad.
El contexto sectorial, sin embargo, no es sencillo. La construcción acumula cuatro años de resultados negativos en Colombia y el empleo directo e indirecto del sector cayó de cerca de 5,5 millones a alrededor de 4,7 millones de puestos. Antioquia concentra el 17,5% de las licencias de construcción del país, con 4,1 millones de metros cuadrados licenciados frente a 22 millones a nivel nacional. Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron cerca de 9.600 viviendas en el departamento; Camacol estima que las ventas podrían superar las 20.000 unidades al cierre del año si continúa mejorando la confianza de compradores e inversionistas.
Loaiza describió un cambio de ánimo en el sector: «Los empresarios están desempolvando proyectos que tenían listos y que solo esperaban mejores señales para salir al mercado».
---
Los números de Expocamacol ilustran algo que el aparato estatal colombiano tardó cuatro años en no poder destruir del todo: la capacidad del sector privado de la construcción para generar flujo, empleo y encadenamientos productivos cuando el entorno de confianza mejora aunque sea marginalmente. Más de 3.000 ruedas de negocios en cuatro días no son un evento cultural; son capital buscando reglas claras y contrapartes confiables.
El verdadero indicador a seguir no es la derrama de US$15 millones en hoteles y restaurantes —bienvenida, pero efímera—, sino si la reactivación de proyectos aplazados se traduce en licencias, preventas y, finalmente, en recuperar los cerca de 800.000 empleos que el sector perdió respecto a su pico. Para eso hacen falta menos obstáculos regulatorios y más previsibilidad jurídica: exactamente lo que una feria puede anunciar, pero que solo la política pública puede garantizar.


