Los empresarios peruanos recuperaron la confianza en junio. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) informó que el indicador de perspectivas económicas a tres meses pasó de 46,2 puntos en mayo a 55,5 puntos en junio, cruzando de nuevo al tramo considerado optimista. A doce meses, el avance fue aún más pronunciado: de 55,9 a 68,6 puntos.
La mejora no se limitó a una sola variable. El índice de expectativas sobre el desempeño del sector empresarial a tres meses alcanzó 56 puntos, seis unidades por encima del nivel de mayo. A un año vista, subió de 58,8 a 68,4 puntos.
Las perspectivas sobre la situación específica de las empresas también se fortalecieron. El indicador a tres meses avanzó de 53,8 a 58,6 puntos; el de doce meses, de 63,4 a 70,3 puntos.
En el frente de la demanda, el índice de corto plazo pasó de 56,5 a 62 puntos entre mayo y junio, mientras que la expectativa a un año se elevó de 66,3 a 71,3 puntos. Las proyecciones de contratación de personal también mejoraron: el indicador a tres meses subió de 53,2 a 54,6 puntos y el de doce meses, de 59 a 63 puntos.
Las expectativas de inversión empresarial se mantuvieron en terreno positivo. El índice a tres meses registró un incremento marginal, de 57,2 a 57,5 puntos, en tanto el horizonte de doce meses avanzó de 63,7 a 67,2 puntos.
El BCRP destacó además que los indicadores de situación actual —incluyendo el de situación del negocio, producción y órdenes de compra— presentaron resultados superiores a los de mayo y permanecieron en niveles optimistas. El indicador de situación del negocio pasó de 56,4 a 56,6 puntos.
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Los números hablan con claridad: cuando el entorno regulatorio y macroeconómico ofrece señales de estabilidad, el sector privado responde. El rebote de junio en prácticamente todos los indicadores del BCRP sugiere que la libre empresa peruana tiene capacidad de recuperación propia, sin necesidad de estímulos artificiales del aparato estatal. El reto para la economía peruana es consolidar ese clima de reglas claras y certeza jurídica que convierte el optimismo de corto plazo en inversión real de largo plazo. Capital busca reglas claras; los datos de junio indican que, por ahora, las encuentra.


