El nombre de Jorge Machuca López circula entre empresarios bogotanos como posible aspirante a la dirección de la Cámara de Comercio de Bogotá. Así lo reportó la revista Semana con base en fuentes propias. La noticia generó inquietud inmediata en círculos del sector privado.
El motivo de las alarmas es concreto: el nombre de Machuca López ha sido referenciado en investigaciones por presunto volteo de tierras. Según reportó El Tiempo el 12 de octubre de 2019, la Procuraduría habría señalado que Machuca López —entonces alcalde de Funza entre 2012 y 2015—, una exfuncionaria y diez exconcejales habrían realizado cambios en la clasificación de suelos de protección rural para dejarlos como suburbanos, mediante licencias de parcelación que «redujeron sustancialmente la vocación agropecuaria y forestal que deben tener por ley los municipios de la Sabana de Bogotá». El mecanismo utilizado, según ese reporte, habría sido la figura de construcción de viviendas VIS y VIP para modificar dos veces en un mismo periodo de cuatro años el POT del municipio.
Machuca López se desempeña actualmente como gerente de las Empresas Públicas de Cundinamarca. Entre 2016 y 2023 ocupó la gerencia de la Empresa de Licores de Cundinamarca. Semana señala, con base en sus fuentes, que sería cercano políticamente al gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, y al exgobernador Nicolás García.
La Cámara de Comercio de Bogotá es una de las organizaciones empresariales más influyentes del país: administra registros mercantiles, facilita arbitrajes y actúa como interlocutor del sector privado ante el Estado. Su dirección no es un cargo menor.
Desde la línea editorial de Ágora Capital, el asunto plantea una pregunta de fondo: ¿qué señal envía al mercado y a la inversión que un perfil con señalamientos de esta naturaleza —aún sin condena firme documentada en las fuentes disponibles, pero con antecedentes de presunta manipulación de suelos— aspire a encabezar el principal gremio empresarial de la capital? Capital busca reglas claras. La propiedad privada, el ordenamiento territorial y la seguridad jurídica sobre la tierra son pilares del entorno de negocios que la Cámara de Comercio de Bogotá debería defender con autoridad moral intacta. Que el sector privado haya encendido alarmas no es un detalle anecdótico: es el mercado votando antes de que se formalice cualquier candidatura.


