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Ex ejecutivo de Apple recauda 150 millones y apuesta por Shenzhen para construir «la próxima Apple»

Even Realities alcanza valoración de 1.000 millones de dólares con respaldo de Meituan y Tencent. Silicon Valley pierde terreno en hardware mientras el capital chino mueve ficha más rápido.
Imagen ilustrativa
miércoles 8 de julio de 2026

Los números llegaron primero: 150 millones de dólares recaudados, valoración de 1.000 millones y más de la mitad de sus usuarios en suelo estadounidense. Even Realities, startup china de gafas inteligentes fundada en 2023, se convirtió esta semana en el más reciente unicornio del país y encendió un debate que incomoda a más de un inversor de Sand Hill Road.

Will Wang, CEO de la compañía y exejecutivo de Apple entre 2016 y 2018 —donde trabajó en el desarrollo y producción masiva del Apple Watch y el iPhone—, fue directo ante CNBC: «Si queremos construir posiblemente la próxima Apple, necesitamos estar en el centro del hardware, que es Shenzhen».

La ronda contó con la participación de Meituan y Tencent, dos de los gigantes tecnológicos chinos con mayor músculo financiero. Wang reconoció que sus inversores chinos «simplemente se mueven mucho más rápido y están más cerca» de la empresa, aunque anticipó que la próxima ronda apuntará a «inversores mucho más globales» para sostener la expansión internacional.

Silicon Valley gira hacia el software; Shenzhen llena el vacío

El diagnóstico de Wang sobre el ecosistema californiano es preciso y documentado: el talento y el capital fluyen «intensivamente» hacia la inteligencia artificial y los agentes de software, dejando a los fundadores de hardware con ciclos de desarrollo más largos y menor potencial de retorno percibido. «Silicon Valley ya no recompensa tanto a la gente de hardware», afirmó.

El contraste con Shenzhen es estructural. La ciudad alberga a Tencent, Huawei, DJI y BYD, y ha generado una cantera de ingenieros mecánicos, eléctricos y ópticos que ningún parque tecnológico occidental replica hoy. Esa profundidad de cadena de suministro es, según Wang, la ventaja competitiva real.

El producto y el mercado

Even Realities lanzó a finales del año pasado las gafas Even G2 junto al anillo Even R1, que controla la pantalla. A diferencia de la línea Ray-Ban de Meta —equipada con cámara—, las G2 no incorporan hardware de grabación: ofrecen notificaciones, navegación y traducción en tiempo real mediante una pantalla superpuesta en los lentes.

En el mercado chino, la competencia ya está valorizada. Rokid cotiza en 2.580 millones de dólares tras captar capital de Temasek, el fondo soberano de Singapur, según PitchBook. RayNeo, un actor más pequeño, vale 239,9 millones.

La lectura del mercado

El movimiento de Even Realities ilustra una tensión que el mercado ya está procesando: cuando el capital de riesgo occidental abandona el hardware por los retornos más rápidos del software, deja un espacio que el ecosistema chino ocupa con velocidad y disciplina de manufactura. El hecho de que más de la mitad de los usuarios de la startup sean estadounidenses revela que la ventaja competitiva no está en el destino del producto, sino en dónde se construye.

Para los inversores que aún creen en el hardware como plataforma de largo plazo, la señal es clara: la cadena de suministro manda. Y hoy esa cadena tiene dirección postal en Shenzhen, no en Cupertino.

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