El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el 26 de marzo de 2026 que la firma del presidente Donald J. Trump aparecería en los nuevos billetes de 100 dólares, junto a la del secretario del Tesoro, Scott Bessent. El motivo: el 250 aniversario de la independencia estadounidense. Es la primera vez en la historia que un mandatario en ejercicio suscribe un billete de circulación.
Hasta ahora, el billete de 100 dólares solo incluía las rúbricas del secretario del Tesoro y del tesorero de Estados Unidos. La nueva versión coloca la firma de Trump por encima de la de Bessent.
«La huella del presidente en la historia como arquitecto del resurgimiento económico de la Edad de Oro de Estados Unidos es innegable. Imprimir su firma en la moneda estadounidense no solo es apropiado, sino también un reconocimiento merecido», declaró el tesorero Brandon Beach en el anuncio de marzo.
La impresión arrancó en junio y los primeros billetes comenzaron a circular durante el fin de semana del 4 de julio. El Tesoro advirtió, sin embargo, que la distribución hacia bancos, cajeros automáticos y comercios es gradual: pueden pasar varias semanas antes de que el público los encuentre de forma regular. La presencia masiva se irá consolidando a lo largo de los meses siguientes, conforme los bancos reciban nuevos paquetes y los pongan en servicio.
¿Trump en monedas?
El Departamento del Tesoro y la Casa de la Moneda también estudian acuñar una moneda conmemorativa de 1 dólar por el 250 aniversario con la efigie de Trump. El Comité Federal de Arte ya aprobó un diseño que muestra al presidente bajo la palabra «Libertad», aunque tamaño, metal y denominación final aún no están definidos.
El proyecto choca con un obstáculo legal: la ley federal prohíbe colocar a personas vivas en la moneda estadounidense. Algunos funcionarios argumentan que el secretario del Tesoro tiene autoridad para aprobar ciertas monedas conmemorativas de alto valor, pero ese argumento permanece bajo escrutinio.
Lectura de Ágora Capital
La decisión tiene una carga simbólica que va más allá del diseño gráfico. Vincular la firma presidencial al instrumento de reserva global por excelencia —el billete de 100 dólares— es un mensaje de política económica tan legible para los mercados internacionales como para el ciudadano que retira efectivo en un cajero. El Tesoro apuesta a que la imagen de solidez y continuidad refuerza la confianza en el dólar en un momento en que varias economías emergentes buscan alternativas a la divisa estadounidense.
El debate sobre las monedas conmemorativas, en cambio, ilustra un principio que los mercados valoran: las reglas importan, incluso cuando el poder político busca excepciones. Capital busca reglas claras, y una norma que protege la institucionalidad del sistema monetario no debería doblarse por conveniencia política, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.


