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El salario mínimo venezolano cae a 0,18 dólares mientras el BCV cierra la semana con el dólar en 736,93 Bs

El tipo de cambio oficial subió 0,61 % en una semana y el euro rompió nuevo techo histórico en 843,19 Bs; el ingreso base lleva más de cuatro años congelado en 130 bolívares.
Imagen ilustrativa
sábado 18 de julio de 2026

El Banco Central de Venezuela (BCV) publicó este viernes su cotización oficial: el dólar cerró en 736,93 bolívares, un alza de 4,46 Bs respecto al cierre anterior, equivalente a un incremento de 0,61 %.

La tasa regirá hasta el lunes 20 de julio. El BCV calcula el tipo de cambio a partir del promedio ponderado de las operaciones bancarias del sistema financiero.

El euro rompe techo histórico. La divisa europea superó la barrera de los 840 Bs y se situó en 843,19 bolívares, con un incremento de 5,13 Bs (0,61 %) frente a los 838,06 Bs registrados el jueves 16 de julio.

El dato que lo dice todo. Con el salario mínimo congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, el ingreso base mensual de un trabajador venezolano equivale a apenas 0,18 dólares al tipo de cambio oficial del BCV. El número no requiere adorno: cuatro años sin ajuste nominal en un entorno de depreciación continua han pulverizado el poder adquisitivo en moneda extranjera.

La brecha entre el salario formal y el costo real de vida en Venezuela no es un fenómeno de mercado: es el resultado directo de un aparato estatal que fija precios, congela ingresos y administra el tipo de cambio desde una ventanilla oficial. Mientras el BCV publica cada día una cotización «ponderada», los venezolanos que dependen del salario mínimo ven cómo ese número —0,18 dólares— los excluye de cualquier cálculo de subsistencia.

El euro en 843 Bs y el dólar en 736 Bs son, en rigor, señales de que la moneda local sigue perdiendo terreno frente a cualquier referencia externa. Capital busca reglas claras; en Venezuela, la regla más clara es que el bolívar deprecia y el salario no se mueve. Esa combinación no atrae inversión productiva ni genera empleo formal: solo profundiza la informalización de una economía que lleva más de una década en contracción estructural.

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