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El presupuesto de ciencia y tecnología de Chile cayó de 0,53% a 0,35% del PIB en 15 años

Un informe mandatado por el Consejo CTCI revela que la inversión pública en innovación pierde peso relativo desde 2011, pese a alcanzar su máximo histórico nominal en 2025.
Imagen ilustrativa
lunes 10 de agosto de 2026

Los números son elocuentes. El presupuesto público de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) en Chile alcanzó su nivel máximo histórico en 2025, con US$1.371 millones, pero esa cifra nominal esconde una tendencia de fondo preocupante: como proporción del PIB, el gasto cayó desde un máximo de 0,53% en 2011 hasta apenas 0,35% en 2026.

El dato surge del informe Análisis histórico del presupuesto público en ciencia, tecnología e innovación en Chile, elaborado por María José Menéndez Bass, Rodrigo Balbontín y Andrés Zahler, y mandatado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo (CTCI). El documento fue entregado oficialmente al Congreso el 10 de agosto.

Crecimiento nominal, retroceso relativo

Entre 2007 y 2026, el presupuesto total de CTI creció 133%, equivalente a un 5% anual promedio. Sin embargo, entre 2017 y 2026 ese ritmo se desplomó a apenas 1,1% real anual promedio. La participación del sector en el presupuesto del Gobierno Central también se contrajo: de cerca de 2,6% en 2011 a alrededor de 1,5% en 2026.

«La reciente expansión del presupuesto de CTI permitió superar los niveles previos a la pandemia, pero no revertir la tendencia de largo plazo», advierten los autores, quienes concluyen que «la CTI ha perdido peso dentro de las prioridades presupuestarias nacionales».

Recursos sin dirección estratégica

Tan relevante como el volumen es la asignación. Durante el período 2017-2026, el 67% de los recursos se canalizó a través de instrumentos neutrales, sin prioridades temáticas o sectoriales predefinidas. Un 20% adicional se destinó a sectores específicos como agricultura, pesca o minería. Solo un 4% del presupuesto fue a instrumentos diseñados para abordar desafíos estratégicos definidos por política pública.

La inversión en I+D concentró entre un tercio y dos quintos del presupuesto total y fue la única categoría con crecimiento relativamente sostenido, aunque «el país aún presenta niveles de inversión en I+D muy por debajo de los promedios de la OCDE», señala el informe.

En materia de incentivos tributarios, el gasto máximo estimado para I+D alcanzó $43 mil millones en 2025, equivalente a un 52,55% del gasto rendido. Los autores estiman que si Chile igualara el promedio OCDE en incentivos tributarios a la I+D —que representó un 0,16% del PIB entre los países miembros— el gasto total de I+D del país respecto al PIB «podría aumentar en alrededor de un 50%».

La propuesta: un ente técnico con metodología unificada

El informe detecta además un problema de medición: distintas instituciones públicas usan criterios distintos y, según los autores, «evidencia anecdótica revela que no existen procedimientos objetivos para la replicabilidad de estas mediciones». La recomendación central es crear un ente técnico responsable de analizar y publicar anualmente el presupuesto de CTI, con metodología consensuada entre la Dipres, la Biblioteca del Congreso, los ministerios sectoriales y el propio Consejo CTCI.

Lectura de Ágora Capital

La historia de fondo no es de subinversión puntual, sino de prioridades mal ordenadas durante dos décadas. Cuando el aparato estatal expande gasto corriente y transferencias, el presupuesto de productividad futura —ciencia, tecnología, innovación— es el primero en ceder terreno relativo. El resultado es predecible: una economía que crece poco y diversifica menos.

La propuesta de unificar metodologías y crear un ente técnico es sensata, pero insuficiente si no va acompañada de una señal presupuestaria real. Capital busca reglas claras y horizontes largos; sin inversión sostenida en conocimiento, Chile seguirá compitiendo por precio en vez de por valor agregado.

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