Javier Faroni consiguió una butaca en el sector 125 de la platea del estadio de Atlanta, justo detrás de los bancos de suplentes, para ver el partido de la selección argentina contra Inglaterra. Según La Nacion, ese ticket se cotizaba en la reventa alrededor de US$4.000.
El empresario está siendo investigado desde fines del año pasado por el manejo de los fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La empresa TourProdEnter, registrada a nombre de su esposa Erica Gillette, recaudó casi US$300 millones en bancos de Estados Unidos. La Nacion reveló que al menos US$57 millones se desviaron a diez sociedades anónimas creadas en la ciudad de Miami.
Los registros bancarios, según la misma fuente, muestran que Faroni usaba las tarjetas de TourProdEnter para compras de lujo y autorizó varias transferencias. El contrato que le dio acceso a esos fondos fue firmado por el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, y el tesorero Pablo Toviggino. El acuerdo otorgaba a TourProdEnter una comisión del 30% de todos los ingresos más un 10% adicional por «logística», con vigencia hasta diciembre de 2026. Pese al escándalo, Tapia lo renovó en octubre del año pasado hasta 2030.
Los fondos provinieron de tres fuentes: sponsors de la selección, derechos de transmisión televisiva e ingresos por partidos amistosos.
La investigación también apunta a la compra del club italiano Perugia, que milita en la Serie C del Calcio. Según La Nacion, US$6,2 millones salieron de una cuenta en el Bank of America a través de 25 transferencias atomizadas, con destino a dos cuentas de Sports NextGen Ltd en los bancos Revolut, del Reino Unido, y Afrasia Bank Ltd., en las islas Mauricio. Esa operación está siendo investigada por la Justicia de Italia.
En el plano procesal, Faroni fue allanado en su domicilio de Nordelta y protagonizó un episodio en Aeroparque cuando intentaba viajar a Uruguay: la orden del juez Luis Armella disponía el secuestro de su celular, pero los efectivos de la PSA no encontraron el aparato. Desde entonces, el empresario se puso a disposición de la Justicia e impulsó presentaciones para invalidar pruebas obtenidas en Estados Unidos. Un juez del estado de Georgia hizo lugar al pedido respecto al Synovus Bank. Ante esa maniobra, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), a cargo del fiscal Diego Velasco, recomendó avanzar con un nuevo pedido de colaboración internacional a través de la Red de Recupero de Activos de Gafilat (RRAG).
Faroni pasó el verano en Punta del Este y desde febrero se instaló en su mansión del complejo The Mansions at Acqualina, en Sunny Isles Beach, Miami. El Mundial lo sacó del bajo perfil: hace dos semanas apareció en el partido contra Cabo Verde y ayer repitió presencia en Atlanta.
La lectura de Ágora Capital es directa. Un empresario bajo investigación por presunto desvío de fondos de una entidad que administra dinero del fútbol argentino —y que firmó contrato con el aparato dirigencial— se pasea por los estadios del Mundial mientras la causa avanza a ritmo burocrático. El esquema descripto —comisiones del 40%, cuentas en jurisdicciones opacas, renovación de contratos en medio del escándalo— es el retrato clásico de lo que ocurre cuando el Estado o sus satélites manejan recursos sin controles independientes. El mercado y la Justicia necesitan las mismas reglas claras: sin ellas, el dinero de los contribuyentes —y en este caso, de los aficionados— siempre encuentra el camino equivocado.


