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El dólar oficial en Venezuela supera 721 bolívares y el salario mínimo cae a 0,18 dólares al mes

El BCV registró una depreciación semanal de 1,64% en su tasa oficial, mientras el salario base permanece congelado desde marzo de 2022 y pierde valor en moneda extranjera de forma sostenida.
Imagen ilustrativa
sábado 11 de julio de 2026

El Banco Central de Venezuela (BCV) publicó este viernes su cotización oficial de cierre de semana: el dólar se ubicó en 721,34 bolívares, un alza de 11,65 bolívares equivalente a 1,64% respecto a la sesión anterior.

El euro superó simultáneamente el umbral de los 820 bolívares y cerró en 823,94 Bs, con un incremento de 12,54 bolívares (1,54%) frente a los 811,44 Bs registrados el jueves 9 de julio. Ambas divisas rompieron techos en la misma jornada.

El BCV actualiza estas tasas diariamente tomando como referencia el promedio ponderado de las operaciones bancarias del sistema financiero.

El número que más duele

El salario mínimo venezolano se mantiene en 130 bolívares mensuales, nivel congelado desde marzo de 2022. Aplicada la tasa oficial del propio BCV, ese ingreso equivale a 0,18 dólares al mes: menos de veinte centavos de dólar para el trabajador formal que depende del piso salarial del Estado.

Según el economista José Guerra, citado por La Patilla, el BCV aplica una «devaluación agresiva» del bolívar. La secuencia de nuevos máximos semanales en el tipo de cambio oficial respalda ese diagnóstico: el deslizamiento no es puntual sino sistemático.

Lo que revelan los datos

La brecha entre la velocidad de depreciación cambiaria y el ritmo de actualización salarial es la radiografía más precisa del colapso del poder adquisitivo venezolano. Mientras el tipo de cambio oficial avanza semana a semana, el salario base lleva más de tres años sin moverse. El resultado aritmético es brutal: 0,18 dólares mensuales no financian ni una fracción de la canasta básica en ningún mercado del hemisferio.

Desde la línea editorial de Ágora Capital, el caso venezolano ilustra con precisión quirúrgica adónde conduce la combinación de control de cambios, emisión sin respaldo y fijación administrativa de salarios. El aparato estatal fija el precio del dólar, fija el salario mínimo y, al hacerlo, garantiza que la destrucción del ingreso real sea ordenada y continua. No hay libre empresa que sobreviva a un piso salarial de veinte centavos de dólar; lo que hay es economía de subsistencia administrada por decreto.

El capital busca reglas claras. Venezuela lleva décadas demostrando que cuando el Estado monopoliza el tipo de cambio y congela los salarios, el único precio que el mercado logra mover es el del éxodo.

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