Lance Twiggs, excompañero de cuarto y pareja romántica de Tyler Robinson, declaró ante el tribunal el jueves en un video de entrevista que nunca antes había sido proyectado en público. En él, Twiggs relató que Robinson regresó a su apartamento la mañana del 11 de septiembre de 2025 —un día después de la muerte de Charlie Kirk— y, al ser confrontado sobre los mensajes de texto de la noche anterior, «empezó a llorar un poco y dijo que deseaba no haberlo hecho».
Twiggs, quien confirmó que también usaba el nombre Luna, dijo que Robinson caminó de un lado a otro del apartamento antes de anunciar que pensaba «hablar con sus padres o entregarse». Twiggs fue identificado como no sospechoso de ningún delito y recibió inmunidad limitada tanto de la Fiscalía federal como de la Fiscalía del Condado de Utah.
Entre los mensajes de texto presentados en corte, Robinson le escribió a Twiggs: «no debería tardar mucho en volver a casa, pero todavía tengo que recuperar mi rifle. Para ser honesto, esperaba mantener esto en secreto hasta morir de viejo. Lo siento por involucrarte». Twiggs respondió: «no fuiste tú quien lo hizo, ¿verdad?», a lo que Robinson habría contestado: «Sí fui yo, lo siento».
Según el indictment citado por Forbes, Robinson también escribió: «Tuve suficiente de su odio. Hay odio que no puede negociarse». Los investigadores hallaron además mensajes grabados en las balas, que según Robinson eran «principalmente un gran meme».
Robinson, de 23 años, está acusado de asesinato agravado por la muerte de Kirk, de 31 años, quien fue baleado en el cuello durante un evento «Prove Me Wrong» en Utah Valley University en Orem el 10 de septiembre de 2025. La audiencia preliminar busca determinar si hay causa probable para llevar el caso a juicio. El juez Tony Graf se esperaba que emitiera su resolución el viernes.
La defensa intentó impedir que los videos y textos fueran transmitidos fuera de la sala, argumentando afectación a los derechos del acusado y contaminación del jurado potencial. El juez Graf adoptó un método escalonado: primero evalúa la admisibilidad de cada prueba, luego decide si se muestra a los presentes en la sala y, finalmente, si se publica para el público general. La viuda de Kirk, Erika Kirk, solicitó formalmente que toda la evidencia fuera visible en tiempo real para quienes estuvieran en el tribunal, petición que el juez denegó en su forma más amplia.
«La familia Kirk esperó 10 meses por esta audiencia. Estar presentes en cuerpo pero sin poder observar significativamente el proceso no es transparencia», argumentó el abogado Jeffrey Neiman en nombre de la familia. La familia ha señalado que la opacidad alimenta las teorías conspirativas que han circulado en redes desde la muerte de Kirk.
El análisis de ADN del FBI, según testigos, vincula a Robinson con una toalla usada para ocultar el rifle y con un destornillador encontrado en la posición desde donde se habría efectuado el disparo fatal.
Desde Ágora Capital, el caso ilustra una tensión que el sistema judicial democrático no puede eludir: el equilibrio entre los derechos procesales del acusado y el derecho de las víctimas —y de la sociedad— a la transparencia. Cuando la opacidad judicial coexiste con el ruido de las redes, el vacío lo llenan las teorías conspirativas, no los hechos. La familia Kirk tiene razón en exigir luz. El mercado de la verdad funciona igual que el de capitales: sin información, el precio se distorsiona.


